IV
Llego
a casa al mediodía y levanto los mensajes. Hay uno de mi hermano,
el que se va a casar. Hola Martín, soy yo, te llamaba para invitarlos
el martes a un programa un poco raro, llamame.
¿Hola?,
Hola Gordo ¿cómo andás? escuché el mensaje,
¿Qué decís?, Bien ¿vos?, Cansado,
con mucho laburo y esto de los preparativos me tiene las bolas llenas,
Me imagino, ¿qué es el programa raro?, Seguro
que te parece un garrón, el martes viene la familia de Cecilia
a casa a comer empanadas, es para que se conozcan antes del casamiento,
Ahhh claro, bueno ahí estaremos…¿por qué
decís que es un garrón?, Yyyyyy, porque supongo que
a mi no me parecería muy divertido, Nada que ver, nos vemos
el martes, Bueno, perfecto, muchas gracias.
La
reunión me da intriga. Va a ir mi madre y también, mi
padre. Ellos están divorciados hace mil años y no se hablan
desde que mis hermanos y yo somos adultos. Hace varios meses que no
veo a mi padre. Mi hermano menor lo fue a visitar el otro día
y combinaron para reunirse una vez por semana con un psicólogo-referí.
Podrán apreciar que las relaciones en nuestra familia no están
en su mejor momento. Si a este panorama le sumamos la familia de la
novia, creo que son religiosos radicalizados, no es difícil pensar
que mi hermano que se va a casar la debe estar pasando medio mal con
este evento.
Reviso
los mails, 8 mensajes nuevos. Empiezo por el de abajo, el más
viejo. Mi hermano que se va a casar, formaliza la invitación.
Mi padre es el primero que rompe el hielo mostrando su sentido del humor.
El padre de la novia no le pierde pisada y retruca. De ahí en
más, todo es más fácil para el resto y manda mensajes
con chistes hacia los novios.
Es
de noche. Mi hermano menor pasa por casa. Le abro la puerta y va directo
a la heladera. ¿Desde cuándo están estos fideos?,
Son de ayer, calentálos en la sartén con un poco de
manteca. Mientras come, ¿Vas el martes?, Voy a
las ocho, media hora, porque después tengo teatro y no puedo
faltar, ¿Qué onda esta reunión?, No sé,
pero andá, no seas pelotudo, Pendejo, no me digas lo que
tengo que hacer, ya sé, voy a ir…
Llega
mi mujer y mi hermano menor se va. Deja el plato en el living y la cocina
hecha un caos. Le cuento a mi mujer lo de la reunión-presentación.
Por suerte, puede ir. Después hace un relato detallado de su
día, A la tarde fui a la modista, me tomó las medidas
para el vestido, me mandó a comprar las telas, me tomé
un colectivo y el vendedor me quiso estafar, pero al final salió
todo bien, la modista me llama en una semana para probarme unos moldes,
etc., etc. Mi mujer se excita con esas cosas.
De
golpe, este casamiento se transformó en algo importante. Supongo
que así debe ser.
5/9/04
Tomo
un colectivo. El viaje por la avenida ancha con parques y árboles
siempre me gusta. Mi árbol preferido es el jacarandá.
Cuando me bajo, el barrio antiguo también me gusta. Toco el timbre
y mi hermano menor se asoma por la ventana y me tira las llaves. Subo
una escalera. En el departamento de mi hermano menor hay una mesa de
trabajo repleta de herramientas, metales y piedras. Suena una banda
un poco áspera. La pileta de la cocina está llena de platos
sucios y hay ceniceros tapados de colillas. Le pregunto si hay algo
para almorzar. La respuesta es una obviedad.
Caminamos hacia un supermercado de orientales y discutimos sobre qué
comprar. Coincidimos en bifes, lechuga, tomates, pan francés
y aceite de oliva.
Mi hermano menor cocina, almorzamos y charlamos un rato largo. Estamos
por hacer negocios juntos. Salgo y voy a visitar a un amigo.
Es
de noche y llego a lo de mi otro hermano donde se hace la reunión-presentación
de las familias antes del casamiento. Entro y soy uno de los primeros.
Mi hermano que se va a casar me sirve cognac en un vaso chico. Nunca
lo había probado y no está mal. Lo pruebo varias veces
más. De a poco van llegando los invitados. Una de las hermanas
de la novia tiene dos hijas, una de cinco y otra de siete. Juego con
ellas todo el tiempo. Observo a mi padre. Grita un poco y no para de
hablar. Le hace chistes al marido actual de mi madre que no tiene nuestro
sentido del humor distorsionado. El marido actual de mi madre está
incómodo. Después, mi padre saca a bailar a la madre de
la novia y mueve la cadera. Trato de no mirar mucho, tomo vino y como
unas empanadas. El padre de la novia charla con cada uno de los miembros
de mi familia. Creo que evita a mi padre. Cuando es mi turno, respondo
a sus preguntas, diciendo lo que quiere escuchar y todo es pacífico.
Mi mujer da vueltas por ahí, le hago un gesto y entiende que
es hora de irnos.
Tomamos
un taxi y en el viaje hablamos poco. Llegamos a casa, me lavo los dientes
y nos metemos en la cama.
Sin
excepción, mañana todo va a ser como hoy.
7/11/04
Lo
del casamiento de mi hermano está revolucionando un poco las
cosas. Decidí hacer una tregua y volver a ver a mi padre. Hay
doscientas reuniones familiares por semana. Hasta vino una tía
que vive afuera. Me trajo una camisa de regalo. Me la probé y
me queda grande, como mínimo dos talles. Voy a ver si la mando
a achicar.
Estoy
en una de las reuniones, en lo de un tío. En el comedor hay tablas
con fiambres, panes de todo tipo y vinos ricos. Todo transcurre en forma
normal. Por suerte mi tía que vive afuera es divertida. Hay un
par de amigos de la familia. Uno tiene cáncer y su aspecto no
es muy saludable. Mi hermano que se va a casar está contento,
chupa sin parar, hace chistes verdes, y parece una fotocopia de mi padre.
Termina
la reunión.
En
el auto vamos mi padre, su amigo (el del cáncer), mi hermana
y yo. Voy de copiloto. Llueve. Estamos en una avenida y veo que un semáforo
se pone en rojo. Me sorprende que mi padre no baje la velocidad, nos
vamos a incrustar contra un colectivo. PAPÁ, CUIDADO, dice mi
hermana. Mi padre frena y el auto derrapa un poco.
En
el barrio antiguo dejamos a mi hermana. Doblá acá,
le digo, NO, dice mi padre, voy a ir por otro lado, por donde voy siempre,
Por ahí es más largo, No me importa, responde
y no insisto.
Mi
padre y su amigo conversan. A mi padre se le traba un poco la lengua.
Vamos rápido. Media cuadra adelante, un semáforo se pone
en rojo y un auto frena. Mi padre sigue a su ritmo. Durante unos segundos
no digo nada. Cuando es obvio que vamos a chocar, Guarda, hay un
auto parado, digo sin levantar la voz. Mi padre reacciona clavando
los frenos, el piso está patinoso, el auto derrapa y a último
momento pega un volantazo. Zafamos. ¿ESTÁS LOCO?, grita
el amigo. Después pasamos en rojo un par de semáforos
más y aprovecho para decirle que no está manejando muy
bien. Dejamos al amigo.
Poco
antes de casa, me pregunta si quiero ir a una heladería. No gracias,
le digo, me están esperando.
Me
bajo, arranca y me quedo mirando el auto hasta que desaparece.
Mi
mujer se alegra de verme. Me abraza y me pregunta cómo me fue.
Bien, le digo, Todo normal. Nos metemos en la cama y me imagino cómo
hubiese sido chocar a esa velocidad.
Te
quiero mucho, Pili, le digo, nos damos un beso y apago la luz.
15/11/04
Fin
de año. Se supone que hoy es un día especial donde hay
que festejar y estar contento. Voy a hacer todo lo posible.
Sucesos
destacados de este año que termina:
Mi
hermano que se iba a casar, se casó. Estuvo bueno a pesar del
cura. No le tocó uno de esos curas-piolas que todo católico
dice conocer.
Una
revista publicó algunos de mis cuentos. Ahora soy famoso, hasta
fui orador en la presentación de un libro.
Achiqué
la camisa que me regaló mi tía. Olga, la modista, es buena.
Me gustó que me tome las medidas y me toqueteara los brazos.
Quedó perfecta.
Mis
alumnos-hermanos aprendieron a tocar varias canciones.
Los
negocios con mi hermano menor fueron un fracaso.
Empecé
a tomar clases para hacer música electrónica.
Las
relaciones familiares fluyeron. Reestablecí contacto con mi padre.
Mi
madre fue finalista en un premio de novela que organiza un diario.
Compramos
un ventilador de techo para el living. Al principio hacía un
ruido a lata tremendo. Ya lo solucionamos, tuve que llamar a alguien,
$30.
Hace
un par de meses cumplí mi primer año como ex-fumador.
Unos
amigos nos invitaron de vacaciones a la montaña.
En síntesis, otro año, me pongo más viejo y más
sabio. La paso mejor.
A
seguir, amigos, a seguir Bailando en este mundo gastado.
31/12/04
F
I N
Dedicado
a Juan Pablo Lafosse
©Martín
Llambí