Entrevista
a Andrei Volpintesta
¿Podrías
realizar una breve presentación?
Mi
nombre es Andrei Volpintesta. Tengo 39 años y vivo en la Patagonia,
en el Valle, hace 15 años. Elegí este lugar para vivir
hace mucho tiempo, en el año ´91, por las condiciones características
que tiene, desde un modo artístico hasta un modo de vida
¿y
cuáles son esas características?
Como
lugar social, no sos un NN, sos un personaje que crecés, te conocen
todos, conocés a todos, y tu trabajo individual tiene un significado,
cosa que en mi lugar natal, Buenos Aires, Capital Federal, no lo pude
experimentar nunca. Y a nivel natural, el valle es perfecto para todo
lo que te puedas imaginar, desde bañarte hasta cosechar, disfrutar
de la naturaleza y la ciudad a pleno.
Por
ejemplo, cuando me recibí en Buenos Aires egresamos como 120,
mientras que cuando egrese de acá éramos tres. Y eso a
mí me dice mucho
¿Cómo
fue tu formación como artista?
Me
recibí en la Escuela de Arte Manuel Belgrano vine acá
y trabajé como maestra, hice el profesorado en la Escuela de
Bellas Artes de Neuquén y después hice el Profesorado
Superior en Grabado también en Neuquén.
Mi
inserción como artista en la zona todavía no se produjo.
Si se produjo la investigación y el contacto con otras personas
que producen y aprender como estudiante, como investigadora. Pero como
artista, recién este año con la formación del grupo
Ajo Negro empieza una etapa nueva.
Mis
comienzos fueron como dibujante pero la carrera de artes visuales te
obliga de algún modo a que incursiones en todas las posibilidades
que brinda el lenguaje artístico.
Ahora
estoy en una etapa muy importante de mi carrera en la que estoy trabajando
el collage.
¿Y
cómo se formó este grupo?
A
partir de un proyecto de una exposición temática que tiene
que ver con la reflexión de lo que está pasando con la
salud pública. Tenemos prevista la exposición para fin
de año.
¿qué
de la salud pública?
Todo
lo que se pueda decir. Liliana González Rios y Sandra Pezina.
Una
de las integrantes va a trabajar lo que es salud mental, la atención
de los no profesionales, de los enfermeros, la mirada de la gente que
puede pagar una asistencia privada, lo que hay y lo que no hay en hospitales.
¿A
quiénes reconcocés como tus maestros?
Con
Berni, en esta etapa en la que incursiono en el collage, me siento muy
identificada, tanto por su búsqueda plástica y temática
de su obra: los problemas sociales, los materiales de desecho.
Yo
uso mucho material de desecho, e incluso a veces lo prefiero. Porque
me gusta reciclar y porque le encuentro una belleza excepcional a lo
oxidado, a lo tirado o a lo que ya es un descarte.
Lo
temas también, porque Berni siempre se expidió sobre la
pobreza, sobre temas que a mi me importan mucho.
Tu
situación económica determina de alguna manera la decisión
de utilizar desechos para crear?
Totalmente.
Mi situación económica como artista es cero. Jamás
vendí una obra, aunque hice algunas exposiciones. Nunca gané
ningún premio.
Tengo
que escarbar pinturas secas, utilizo carbones, pinto con cualquier cosa
que te puedas imaginar!. Uso mucho la saliva también como aglutinante.
Por ejemplo, en el cuadro de Madame Lamort primeramente utilizaba
agua, pero después me di cuenta que con la saliva lograba una
consistencia que me parecía fantástica (tanto que se convirtió
en un vicio escupir cada vez que iba a mojar el pincel!). Es bárbara
la saliva!.
Te
propongo un recorrido por las obras que seleccionamos para que me cuentes
algo de ellas...
La
primera serie que hice se dio a partir de la investigación de
Las Mellis, donde después de bocetar con todas las técnicas
que se me ocurrieron, concluí (justo estaba haciendo la carrera
de grabado) en trasladar todos los bocetos e imágenes en un grabado
(con todas las técnicas que me proporcionaba este medio: transferencia,
punta seca, barniz blando, todas).
Esta
serie es un trabajo de investigación de la figura humana, el
hecho de que ellas son mellizas y son iguales y distintas a la vez es
un desafío, junto con e tema de las proporciones que en los niños
es distinta.
En
muchos de los trabajos de esta serie, las mellizas han posado. En otras
trabajé a partir de una foto. Siempre tratando de abrir los laburos,
de que no sean tan duros.
La
etapa de romper con la rigidez que te impone lo académico (yo
hace veinte años que estudio) es un camino que estoy transitando.
Creo que el conocimiento te puede estructurar mucho. Pero con Lili Gonzales
Rios estoy aprendiendo a romper los límites y a manchar, y a
dejar figuras sin terminar, y a que mis trabajos sean más sueltos;
que fue el primer gran obstáculo que tuve para vencer.
¿Y
por eso el tema de la desnudez, por ejemplo?
Pienso
que sí, puede ser.
Lo
que pasa es que el tema de la desnudez también tiene que ver
con que yo fui modelo muchos años. Y al estar del otro lado,
estar cuatro horas seguidas posando y escuchar las indicaciones de los
profesores y de los alumnos sobre el cuerpo humano, e incluso el trabajo
que yo hacía a partir de otros modelos, tenía tanta información
sobre la desnudez, con el cuerpo humano, que me fasciné con la
anatomía, con huesos. Me parece un punto de vista lógico
que siendo yo un ser humano investigue sobre lo que uno es.
¿Qué
otra serie produjiste a continuación?
Pareja.
Ahí trabajé a partir de la búsqueda de texturas.
A
veces tengo cosas definidas que quiero hacer, pero por lo general, yo
pongo el soporte (una chapa, un papel o lo que sea) y el dibujo está
ahí, yo lo voy marcando nomás.
Más
vale que todo el conocimiento de perspectiva, de composición,
de años de estudiar, lo aplico. Pero las figuras, los personajes,
todo lo que aparece en los cuadros, está ahí. Yo me siento
en un estado extraño: mi mano sólo marca.
En
el 2001 hice Madame Lamort. No es la pintura lo que más
he incursionado.
El
tema que traté es el problema de la humanidad. El niño
representa a la humanidad, el escarabajo la inmortalidad, para reflexionar
acerca de cómo el ser humano nunca se plantea o piensa en su
extinción. El niño trae el yin-yang como el acercamiento
del oriente y el occidente. Están también otros dioses
que representan a giba, la diosa que construye y destruye, Unbrama;
para representar cómo la humanidad consulta a sus dioses cuál
es el rumbo. A la izquierda la figura de la mujer, que estaría
representado a la madre, y la humanidad representada con las cosas materiales:
la roca, las cosas de la realidad cotidiana. Los dioses le dicen a este
niño que representan a la humanidad que el único rumbo
que le queda para salir de su posible extinción es esa ventana,
una ventana astral: el mundo de la magia, las gotitas son el prana (el
elemento primario, el cual porta la energía), el mundo esotérico,
el romper con la realidad. Y aquí está la advertencia
de Madame Lamort, quien agarra el cabello a la figura que representa
al mundo de la magia diciendo que la muerte también está
en ese plano. Entonces la advertencia consiste en que ni la magia ni
el mundo esotérico quedan afuera del límite de la muerte.
Después
está el perro porque es el animal que ha acompañado siempre
a la humanidad, que se encuentra como distraído con esas matas
y lianas. El gato también está, pero con una actitud indiferente,
porque sólo acompaña alguna cosa que le interesa, pero
le da la espalda a lo que es el destino de la humanidad.
Luego
sigue la serie Bola de Cristal: Ciudad – Hombre – Naturaleza?
Tengo
una serie grande de dibujos en birome. Tomé este material porque
era un desafío para mi: no lo podés borrar, no corregir,
línea que pusiste con la birome quedó. Y como siempre
fui muy exigente en mi trabajo, me pareció una propuesta interesante.
Y
resultaron una serie de dibujos que fueron los que definieron que estudiara
la carrera de grabado, aconcejada por los profesores.
Ciudad:
es la azotea de mi terraza. Es el paisaje de toda mi vida.
Hombre:
creo que representa el momento en el que me encuentro a mí misma
y a mi búsqueda personal. Por eso la descuartización de
la figura.
Naturaleza:
representa mi lugar.
Y
la bola de cristal...justamente porque es el símbolo del destino,
del futuro, es como una pantalla.
¿Y
el collage?
Ese
es el primer trabajo para esta nueva serie. Todo lo que se pueda decir
u opinar acerca de la salud pública. Y en este sentido, la técnica
del collage hace posible decir muchas cosas. El cartón era basura
y ahora es mi soporte. Mi análisis de sangre también está
presente, aunque todo recortado y en la manga del supuesto enfermero.
También hay unos grabados, dibujos, tinta...es una técnica
mixta.
La
primer dificultad que tuve cuando empecé a mirar cómo
era el mundo artístico acá en el valle: yo trabajaba en
tamaños muy chicos y me di cuenta de que lo chico no va, por
lo menos en el ambiente en el que siempre me moví, desde el público
hasta los colegas) la crítica a mi trabajo siempre fue que era
chico. Y bueno, recién ahora estoy trabajando en grande. Y la
verdad es que me fascinó.
Cuando
yo empecé a trabajar con el collage estaba re copada. Pero después
vi una muestra de gente que hacía collages con fotocopia color
(lo que implica gastar mucho dinero) que le quedaba muy superior a lo
que yo hacía, y ahí me corté con el collage porque
no podía competir a nivel acabado.
Si,
pero si ves un collage de Picasso, él trabaja con diarios...
Yo
me refería más bien al collage con revistas.
Yo
veía los otros collages todos bien acabados, con barnices, etc.
Y los comparaba con los míos, que siempre estaban rayados, manchados
o destartalados, entonces me digo "lo mío está todavía
verde". Pero como ahora eso es lo fuerte en mi trabajo (todas mis
obras están manchadas, chorreadas) entonces me digo "estoy
es lo que soy", y por ejemplo, tengo una obra que tiene un agujero
y me encanta.
No
me hablaste sobre el tema de lo que pasaba ene esta zona con la lucha
figurativos-academia vs no figurativos-libertad de expresión...
Yo
soy muy figurativa. Y tuve muchas críticas que decían
que yo era muy explícita. Todo el círculo de gente de
artes visuales siempre me cuestionó eso. Y eso en un momento
me hizo para y tratar de buscar otras formas. Y empecé a hacer
otras cosas, que en realidad no eran lo que yo quería hacer.
Hasta
que Lili Ríos me dijo que siguiera con mi búsqueda, que
no me tenían que importar los comentarios. Y ahí me empecé
a destrabar.
Cuando
yo llegué de Buenos Aires me trabé. Porque cuando veía
las exposiciones eran todos no figurativos, con materiales de mucha
luminosidad, de mucha guita, soportes alucinantes y mucho informalismo.
Yo veía eso y me decía a mí que lo mío no
tenía nada que ver. Y entonces decidí seguir produciendo,
per al margen, porque me di cuenta de que no estaba dentro de la movida.
Una
vez que formé el grupo me di cuenta de que puedo seguir con mi
búsqueda. Además, me siento fortalecida por mis compañeras
fundamentalmente.
Otra
cosa que me condicionó en su momento era que me decían
que yo era surrealista. Como buena estudiante de arte en la época
en que me sitúo, yo no tengo nada que ver con la matriz del surrealismo.
Creo que uno es resultado de todas sus influencias. Yo tengo una influencia
muy grande musical, y creo que s no escuchara la música que escucho
no pintaría ni dibujaría como lo hago.
En
Bellas Artes sentí siempre condicionamientos. Como que no sos
nada original. Tardé muchos años en deshacerme de esa
caparazón de no querer inventar nada, y empezar a producir por
el placer que me produce.
Ahora
no me importa lo que me digan.
La
cuestión acá es estar en la onda. Si estás en la
onda, no importa la porquería que hagas ni tu trayectoria, porque
sos de la vanguardia. Yo no soy de la vanguardia...
Qué
bueno!
Si,
la verdad que sí. Yo siento al arte como un éxtasis total.
Y
yo produzco al servicio de la sociedad, quiero decir, uso este lenguaje
para decir las cosas que no se pueden decir de otro modo. Me costó
varios años descubrir sobre qué me quiero expedir, porque
hay tantas cosas para criticar... Y justamente este año con el
tema de la salud descubrí un gran tema.
Y
cómo es tu relación con la gente de Cinco Saltos?
He
logrado que un círculo de gente aprecie mi labor. Siempre he
tenido un gran apoyo de colegas docentes y amistades. Y muy buena repercusión.
Pero
claro, es Cinco Saltos, es decir, no existe un "ámbito artístico".
Además,
la gente del pueblo quiere ver algo bello. En general su argumento es
que ya la vida es suficientemente dura como para ver imágenes
transgresoras.
Lo
que pasa acá es que no hay hábito.
Por
otra parte, yo tengo una gran cantidad de laburos, pero casi todos en
mal estado, porque no tengo plata no para enmarcar ni para soportes.
Algunos se están desintegrando, y por eso recorté algunos
laburos y armé otros. Nunca tuve n un marchante ni un curador
que se propusiera mover mi trabajo.
La
única tradición en Cinco Saltos en lo que tiene que ver
con exposiciones, está muy relacionada con el paisaje.
Andrei,
muchas gracias por todo.
