El Poder y la Codicia se casaron (por supuesto que sin estar enamorados; mas bien por conveniencia digámoslo así) ¿Sus hijos?; si, eran una familia numerosa gestada artificialmente; ¡¡¡gracias mal genio de cada paso del ser!!! Adoptaron de hecho, a dos seres humanos o viceversa: a un hombre y a una mujer. La cuestión es que la familia se ampliaba día tras día. Que nacía Política, Colonización, Racismo y Sistema. Las gemelas Monarquía eran terribles y sectarias, mientras que los mellizos Represores inventaban “jueguitos” para divertirse. Una vuelta se les ocurrió uno que hasta el día de hoy se practica. Le llamaron por azar “la tortuga”, y en unos años derivó en “la tortura”. La hija más pequeña fue durante mucho tiempo Globalización, que poseía una extraña obsesión: exigía constantemente que todo el mundo se centrara en ella...
Pero todo sistema falla.
Y en esos lugarcitos nacen y resisten los atardeceres, los mares. Los cielos más hermosos, los vientos rebeldes
y horizontes hechizados.
Las nuevas semillas y el sentimiento por la vida.
La lucha en sus formas más simples y pacíficas.
Lo Nativo.
La unión y la extraña sensación de libertad.
Algún silencio, alguna danza...
Los sentidos y las expresiones
y los seres vivos que desean
y sueñan algo mucho mejor.