RUMBO A LA ESCUELITA
En lo que queda
suspendido
empantanado
en el perro que germina
de la huella fangosa
que lleva a la escuelita,
en el andrajo que instalado
olisquea los aromas
ingrávidos
del terreno abierto,
en su lengua de desayunos frugales
que ondea rasante
al aire libre
pero agazapado por el cielo áspero,
en su callo
saltando
una y otra vez
la zanja y saqueando
de la luz débil otro hálito
en el dentelleo al vacío
sin la claridad suficiente
en el ladrido ciego
hacia el amanecer anegado
incluso en mi
en ese brujular de lo perceptivo que
se detiene al avistar
la cola de una rata
entre esos juncos firmes como centinelas
asoma
interfiere
tambalea y nos engloba
una simultaneidad
que se me antoja cubista.
LA VACA ROJA
Reverberaciones de Freud y Marx
en los laberintos mentales
de las chicas
las lindas
trabajadoras sociales ellas
con las cabezas compenetradas
frente al niño
que pintó la vaca roja.
Está pidiendo un mejor trato, corean,
seguras de concertar en la raíz
para vertebrar una lumbre.
El chico a punto de abrumar
la mirada
en una porción de baldosa
dice
yo la vi así
atada al atardecer
sola
con el poquito de agua
que le llevé en un tacho.
BAIGORRITA
A Baigo la suerte del niño pobre
no le es indiferente.
de verdad lo digo.
Qué hila este gran maestro rural
desde la realidad lejana hasta acá
donde la vaca roja del chico
parece volar
hacia la noche por la recuperación de un alba
tranquila.
Baigo habla de un declive
de la política
del legado figurativo
de Bono
teatralmente afligido
por el hambre en África.
El tiempo compartido
se engancha
talla
destila
nuestra insignificancia comparada
demora en irse
como la gripe.
¿Estarán los esclavizados de la tierra
conformes con el accionar
de la estrella benefactora?
Suspira en el linde de la tarde.
Suena el timbre
los chicos se acomodan
haciendo como si le importaran nuestras palabras
y nosotros nos entusiasmamos como si no
fuéramos cautivos del trabajo asalariado
como sea nos unimos y reiniciamos la tarea.
No soy original
antes quería serlo
pero ya no
lamentablemente.
Imagino
porque ni hablar de esa deuda
que no descansó nunca
y creció
acompañando nuestras vidas
de docentes cumplidores.
Ni hablar de nuestras vidas tan poco exitosas
sin tarjetas de crédito internacional.
Es así: la tecnología lo abarca todo
suena el Nokia de una púber
sí
incluso en este Chaco.
Vuelve
un momento
quizá a propósito de Bono
la vieja Eire de alguna lectura
vuelve
con el fuego seco de sus destilados.
EL CHICO DE LA VACA ROJA
LE CUENTA A LA MAESTRA
Sólo pa’ comé
porque
lo animale
lo animale son amigo
¿nunca vio?
el cuero sale
entero
la carne blanca
de la rana
como el pollo
crudo
mulita
paloma
anguila
iguana anguila
iguana
todo va al buche
la rata sin cola
lo cuí
de una
sí
de una
el chancho
lo encontré en el campo
ese si que no
lo traje
en casa lo tenía
y sí
lo criaba pa’ navidad
pa cuando pariera
mi hermana
que al final lo perdió
a la noche
me lo dejaban
entrar
dormía
sí
en el baño dormía
todo lo que vuela
o corre
muere
acá siempre hay hambre
¡fa loco!
¿nunca vio maestra?
mataron un caballo
al pedo
si sobran torcaza
montera
pa’ bajar con la gomera
el caballo estaba enfermo
yo no comí
ni mamao
lo chingolo no
lo chingolito cantan
lo corbata se me murieron
estaban cambiando la pluma
necesitaban irse
del frío
sí
lo tenía adentro
pero igual
el chancho salió a la calle
buscando barro
en el fondo e casa hay barro
toda la tarde estaba ahí
el guacho
esperaba
que llegara yo
que me faltaba poco para ser tío
pero esa siesta no
no sé por qué salió
se impacientó.
SUSPICACIA
Baigorrita
que domina la lengua de la zona
y conoce como nadie las muecas de esta tierra
el instante en que el viento se fatiga
y cederá como en adhesión a una brisa
húmeda de tibiezas bronquiales
precariamente estabilizadas
bajo la radiación y dignas
medio solas al repudiar
el asma populista
Baigorrita
conoce
sin ver es como si viera
sabe de la carneada
de los chillidos del chancho
viniendo
de la comisaría.
Al principio la reserva es la trinchera de su sabiduría.
Después habrá que hacer.
Por ahora el silencio
el brillo en sus ojos negros
ambos
mandan
sin querer alimentar
alimentan
el odio
ciego
a los milicos asesinos.
TORMENTA
Se comen las eses como los indios.
Cantan en plena clase
no creemo en nada
no corremo ni engañamo
fumamo porro y metemo caño.
En el pardo oscuro de las fisonomías
que recelan del saber y rotan la mirada
al negro celaje de las nubes
desde la ventana engastada
en la pared de lata que espera el vidrio
desde el áulico vagón donde
energía de degradación
vuelve el óxido contra el patio
la vida pedagógica
continúa
como puede
viendo pasar las generaciones
izando
cada mañana
las hilachas grises
que la imaginación debe articular como bandera.
El espacio
camina solo
excluido del presupuesto
invisible
al volante de una comedia donde
alumnos maestros
civilización barbarie
se confunden
desmoronan
alzan
pactos de salvación mutua
mientras el invierno
estalla
dilapida y cala
cada hueso.
VOLVIENDO DE LA ESCUELITA
RECORDANDO A MANSILLA
Bajo las ondulaciones del aire
en el cielo extendido
en torno al aliento de los perros
en las zanjas
donde se mueven anguilas y se despliega
el estilo rana de las ranas
en el agua podrida por el ciclo
vida muerte
muerta vida
hacia los pajonales
bajo la vibración del vacío
el embate del yaguar
del crepúsculo hacia la noche
en su fantasma bayo oscuro
amarillo Nápoles
en el fondo donde devienen manchas
con pintitas negras
terror de los carpinchos
del animal doméstico
entre el ataque y la quiebra
uno se acostumbra a todo
anda con lobos y es lobo.