Vidas cruzadas
Cronología de Ismael y David Viñas y Leónidas y Osvaldo Lamborghini
Años
1925 1926 1927 1928 1929 1930 1932 1934 1935 1940 1941 1944 1945 1946 1947 1948 1949-1951 1952 1953 1954 1955 1956 1957 1958 1959 1960 1961 1962 1963 1964 1966 1967 1968 1969 1970 1971 1972 1973 1974 1975 1976 1977 1978 1979 1980 1981 1982 1983 1984 1985 1986 1988 1989 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011
1925
Ismael Viñas nace el 22 de mayo en la ciudad de Río Gallegos, Santa Cruz. Su padre es el abogado Ismael Pedro Viñas. De ascendencia católica y vinculado al radicalismo, se desempeñaba en ese momento como concejal de dicho municipio en representación de la U.C.R. Su madre es Esther Porter, una inmigrante judía rusa. Este nacimiento obliga a los padres de Ismael a contraer matrimonio.
“Altos y bajos constantes, ese parecía ser el signo de la vida de mis padres. De juez letrado en los entonces territorios de Santa Cruz y Tierra del Fuego (la segunda autoridad en los dos lugares, después de los gobernadores), a abogado particular allí mismo, donde fue uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical, a pesar de todos los problemas que había tenido con ésta. Allí nací yo, hijo natural “reconocido por subsiguiente matrimonio”, según dice en mi partida de nacimiento, pues mis padres se mantuvieron como amantes hasta ese momento, supongo, porque no me consta, que con bastante escándalo en esa sociedad provinciana y donde todos se conocían, ya que estaba muy poco poblada.” (Ismael Viñas, Memorias de mis padres, parientes y amigos.)
1926
La familia Viñas se traslada a la ciudad de Buenos Aires. Compran una casa en el barrio de Paternal en donde nacerá su segundo hijo.
1927
Leónidas Canuto Lamborghini nace el 10 de enero en Buenos Aires, en el barrio de Villa del Parque, en la casa ubicada en Argerich 2237. Son sus padres Leónidas Lamborghini y Teresa Galeano. El padre era un ingeniero civil que trabajaba para el ejército en fabricaciones militares.
El 28 de julio nace David Viñas en la ciudad de Buenos Aires.
1928
El padre de los hermanos Viñas es nombrado Director General de Escuelas de la provincia de Mendoza durante la intervención radical. Allí se traslada toda la familia:
“Escudriño en mi memoria: mis primeros recuerdos son de la ciudad de Mendoza y sus alrededores, adonde fue la familia porque mi padre había sido designado miembro de la intervención. Vivíamos en una casa grande, con patio, piezas alineadas sobre él, y con una entrada doble al costado, una de cuyas puertas daba a una sala larga, quizás era un garaje, pero se usaba como sala de esgrima. Un día oí ruidos, y fui a mirar: ¡que susto! Papá estaba batiéndose con otra persona… Yo creí que era en serio. Grité. Y mamá me sacó de allí, abrazado.” (Ismael Viñas)
1929
Este año es la fecha en la que siempre David Viñas señaló su nacimiento, aunque en rigor lo hiciera dos años antes, en 1927. Pero a la hora de mencionar fechas y lugares, David fue siempre muy consciente e hizo hincapié en el significado histórico de un año y una ubicación geográfica: 1929 fue un año complejo para la política nacional, cuando comienzan a tensarse las fuerzas que derrocarán al año siguiente a Yrigoyen, y año complejo para la política internacional, con el jueves negro de Wall Street y el crack del ‘29. “El último año del gobierno de Yrigoyen”, entonces, dice David haber nacido, en Buenos Aires, “en la esquina de Talcahuano y Corrientes”.
1930
Es derrocado el gobierno de Hipólito Yrigoyen. El 6 de septiembre asume como presidente el general José Félix Uriburu.
“El golpe de Uriburu trajo consecuencias personales a mis padres. Volvimos de Mendoza a Buenos Aires, y a papá lo vigilaba la policía. Dos o tres veces le allanaron el estudio, que quedaba en una casa muy vieja de la calle 25 de mayo, con escaleras de mármol y una galería que rodeaba toda la planta baja. Un día, cayó la policía cuando estaba reunida en las oficinas la dirección del Centro de Almaceneros, que atendían papá y sus socios, por sospechas de que se trataba de una reunión conspirativa. El Centro les retiró los poderes y los asuntos que atendían, y poco a poco fueron cercando al estudio económicamente. De tal modo, que papá nos mandó al campo a mamá y a nosotros, después de levantar la casa. Pero eso no mejoró los problemas.” (Ismael Viñas)
1932
Nace María Teresa Lamborghini, hermana de Leónidas y Osvaldo.
1934
Muere Esther Porter, la madre de David e Ismael. Los hermanos tienen tan sólo siete y nueve años. Desde entonces, los dos arrastrarán una imagen mitificada de su madre, explotando su ascendencia ideológica y su ubicación social: la imagen de la inmigrante rusa anarquista que viaja, sin casarse aún, con su padre, el juez católico y radical, a Santa Cruz a mediar en los conflictos obreros patagónicos, le sirve a David como un motor ideológico y narrativo que reaparecerá en su obra repetidas veces, siendo su inflexión más literal el personaje femenino que se encuentra en Los dueños de la tierra.
Para Ismael la figura de Esther, cargada de un profundo sentido emocional, se convertirá la referencia ética que determinará su compromiso político:
“Ella fue el factor decisivo para involucrar a mi viejo a favor de los obreros en las huelgas de la Patagonia, pues a raíz de la visita que hizo a los obreros presos fue que mi padre averiguó la verdad y dio órdenes de liberarlos. Y como el jefe de policía no le obedeciera, designó alguaciles armados y tomó la cárcel local y los liberó de prepotencia. Con lo cual se echó el todavía no matrimonio (pues era 1921, antes de mi nacimiento) a toda la clase seria –estancieros y gerentes de frigoríficos– encima.” (Citado en Pilar Roca, Ismael Viñas. Ideografía de un mestizo, Buenos Aires, Dunken, 2005.)
“Cuando murió, los obreros de la Patagonia que quedaban vivos le trajeron una placa de bronce en la que estaba escrito: “A la compañera Esther…”. (Ismael Viñas, Memorias…)
1935
El padre Viñas envía a los hermanos como pupilos al colegio Wilfrid Barón de los Santos Ángeles, un colegio salesiano de Ramos Mejía, como intento de cierre de la discordia de los linajes que atravesará la vida y obra de David Viñas. Recuerda éste en una entrevista: “con la muerte de mi madre, yo me distancio de todo lo que sea tradición judía, y tradición rusa, y tradición anarquista. Es decir, una hermana de mi madre le propone a mi padre que nosotros nos quedemos con ella. Éramos unos chiquilines. Pero evidentemente allí quizá hubo un cierto elemento de competencia o de temor de mi padre, frente a lo que podría significar este mundo ruso-judío en esa época comunista. De la otra forma él nos manejaba, tenía un mayor control. Tanto es así que nosotros vamos a un colegio de curas y nos bautizan. Nosotros los dos estamos bautizados. Él venía de una tradición católica muy fuerte, de allá pero allá arriba. Él era una especie de típico hombre de fin de siglo: radical, medio positivista”.
Los Viñas alternaran durante esos años la vida en el colegio con las vacaciones en la chacra familiar de San Miguel del Monte.
1940
El 12 de abril nace Osvaldo Víctor Lamborghini. Es trece años menor que su hermano Leónidas.
“Supongamos que existen dos hermanos. Ambos escritores. Crecen juntos, compartiendo no sólo el juego y las disputas de todo vínculo fraternal sino también lecturas y manuscritos. Un tono paródico y diversas filiaciones literarias testimonian una afinidad profunda entre ellos. Llevan el mismo apellido. Frecuentan los mismos bares. Comparten algunos empleos. ¿No sería lógico suponer que sus obras guardarán alguna relación? (…) Palabras más, palabras menos, esta es la historia de los hermanos Leónidas y Osvaldo Lamborghini. (…) Ambos son escritores paródicos… Tienen, a su vez, sentido del grotesco… También los hermana la literatura argentina –y, más específicamente, rioplatense– considerada como ‘reescritura’ o ‘desatadura’ de la gauchesca, así como el continuo entre poética narrativa y prosa poética (…) En fin: indicios diversos de una filiación no sólo sanguínea sino también literaria”. (Carlos Belvedere, Los Lamborghini. Ni atípicos ni excéntricos Buenos Aires, Colihue, 2000)
1941
Luego de terminar la primaria en un colegio no religioso, el José Enrique Rodó, donde hizo los dos últimos años luego de la experiencia salesiana, David Viñas se separa del recorrido de su hermano mayor, Ismael, y elige entrar al Liceo Militar. El Liceo ofrecía becas a estudiantes con buenas calificaciones, y esa razón, insinúa Viñas en algunas entrevistas, lo llevan a elegir ese camino. La idea de separarse de la tutela de su hermano mayor y estar solo en una institución educativa, sin embargo, también es una razón argüida en otras entrevistas: “yo busqué en un momento dado lo del Liceo Militar… un colegio donde no estuviera..., donde yo estuviera solo”. En el Liceo comparte listas de asistencia con figuras que luego estarían de la vereda política e ideológica contraria. La lista de asistencias, recuerda Viñas, era: “Videla, Viñas, Viola...”.
1944
Ismael Viñas se inicia en la escritura de poesía como gesto de rebeldía mientras hace el servicio militar en la Argentina preperonista. Con el correr de los años llegará a publicar dos libros: Esto sabemos y El libro de Juan Fernández. En esa época también comienza a trabajar en las aduanas de la Capital Federal, donde permanecerá durante casi diez años, y establece los primeros contactos con la izquierda:
“Entré al sindicato en el lugar donde comencé a trabajar, bajo el gobierno de Perón, después de algún tiempo de estar allí. Era delegado de la oficina de Sumarios, donde se llevaban los juicios a los infractores de las leyes aduaneras. Era antiperonista, como la mayoría de la oficina, pero la mayoría de sindicato era peronista. Sobre todo los obreros del puerto, aunque me vinculé con ellos y me respetaban. El Partido Comunista me mandó a llamar por medio de Giúdice, por entonces su dirigente. Él era un hombre grande, ya casado, y yo un muchachito de unos diecinueve o veinte años, nos encontramos en su casa de dos pisos, en un barrio de clase media de Buenos Aires. Quería que yo me opusiera a la ley de aguinaldo por considerarla demagógica. Su teoría era que los obreros eran comprados por Perón mediante “regalos materiales”. Y lo contraponía a los estudiantes, en su mayoría opositores en esa época porque estos se movían por ideales. Mi teoría era que Perón no daba sino lo que los obreros (y los empleados) habían reclamado durante decenios, y que claro está eran reclamos materiales, pero que la vida era así, los ideales abstractos no significaban nada –yo no tenía sino muy pocas lecturas marxistas en la época.” (Citado en Pilar Roca, Ismael Viñas. Ideografía de un mestizo)
1945-1946
En esos años David Viñas ubica una primera crisis ideológica que lo va a alejar de las instituciones de formación militar: “Empiezan elementos críticos: yo tenía que consolventar un problema muy, muy duro en ese momento. Que hoy, en fin, hoy... Pero en esa época era especialmente duro: mi madre era judía. Que iba a la sombra de mi viejo, que era un señorito radical, pero que yo tenía que ponerlo en el escenario. ¿Cómo iba a negar a mi madre? Si era como poner la rúbrica: sí, mi madre es judía. ¿Vos qué sos? De alguna manera me iba condicionando una cierta heterodoxia dentro del mundo militar, heterodoxia que hace crisis lógicamente en el año 45/46. Yo era un chico que tenía 16 años, ya había tenido de profesor a Fatone, a José Luis Romero, ya había ido articulando una cierta ideología liberal de izquierda. Dejé a los militares en diciembre de 1945. Por insubordinación delante de tropa armada, tal cual el reglamento. Mandando al carajo al teniente primero Rufino Rito de los Ríos (erre al cubo) que quería que me bajara del caballo”.
Leónidas Lamborghini lee el Ulises de James Joyce, novela que ejercerá un influjo decisivo en la formación de su poética. Ingresa como alumno a la Facultad de Agronomía.
1947
David Viñas, bajo consejo de José Luis Romero, ingresa a la Facultad de Filosofía y Letras para estudiar la carrera de Historia. Sin embargo, los requisitos académicos de la carrera lo obligaban a asistir al archivo histórico nacional a relevar informaciones, y como el horario de visita coincidía con el horario que tenía como empleado bancario, decide cambiarse a la carrera de Letras, aunque su vocación historicista no es nunca abandonada, como se verifica en la serie de trabajos historiográficos que escribe en su vida, y también en el enfoque con el que trabaja el análisis y la crítica literaria.
A los 7 años, Osvaldo Lamborghini toma contacto con la pintura por primera vez y hace algunos cuadros.
1948
David Viñas es llevado preso por participar en un reclamo sindical. El director del Banco era el luego célebre Arturo Jauretche: “Jauretche –director del Provincia– ordenó que me llevaran preso. Jauretche habla de eso en Los profetas del odio. Me portaron a la comisaría primera en la calle Lavalle. Después me remitieron al departamento de policía. Cuarenta días adentro. 1948. Finalmente nos habló el Jefe de Policía, que no le hiciéramos el juego a los comunistas. Oficina central de la jefatura, calle Moreno. Gran cuadro –gigantesco– del bueno del coronel Falcón (famoso cosaco de los años 10 y a quien se cargó Simón Radowitzky)”.
1949-1951
Leónidas abandona sus estudios de Agronomía en el tercer año de la carrera.
Tras perder el trabajo en el banco David Viñas ingresa al mundo editorial, como corrector de estilo en la editorial Lautaro. Son los años del ingreso a la universidad y el inicio de lecturas fundamentales para su pensamiento posterior. Fundamentalmente novelas y teatro de Sartre, tras quien llegarían Merleau Ponty (de la mano de León Rozitchner), Lucien Goldmann y Gaston Bachelard. En esos años contrae su único matrimonio formal, con Ana María Villino, “una maestra bizca y muy dulce” que, recuerda Viñas, lo “aburría desconsoladamente”. Con ella tiene su primer hija, con quien no mantuvo mayor contacto: Ana Fernanda. Para 1951, David Viñas ya se encuentra viviendo con Adelaida Gigli, a quien conoce en el ámbito de la Facultad. También en esos años, David Viñas inicia su militancia estudiantil, de fuerte confrontación con las “torpezas” del peronismo universitario. Es Secretario General y Presidente de la Federación Universitaria de Buenos Aires: “hay que enfatizar lo que era el peronismo en la Universidad, si no pensamos que uno se batía con los cabecitas negras o que los odiaba y les daba patadas. No. Era el mundo de la alcahuetería. ¿Qué había en la Universidad peronista de esos años de apogeo clásico del peronismo? El Dr. Ivanissevich era un Ministro que era un mamarracho. Inauguraba las exposiciones de pintura anuales en verso. Eso lo contás y la gente dice ‘estás mintiendo, no seas gorila’. La Facultad de Filosofía y Letras estaba controlada por el integrismo católico, el único centro que funcionaba se llamaba Santo Tomás de Aquino. El Decano era el Dr. France. El rector ya ni me acuerdo, sería un tipo que venía del integrismo si no del fascismo más notorio, o del falangismo más notorio. Mis profesores eran todos tipos que habían estado en la revista Sol y luna, es decir, discípulos dilectos del señor Primo de Rivera –no de Don Miguel, sino del joven José Antonio–. Era el mundo de la alcahuetería. Yo me acuerdo que había un señor que trabajaba en la biblioteca, que pasaba la ficha diciendo ‘el Sr. Boris Viñas: marxista notorio’. Yo de marxista no tenía un coño todavía. Te delataban”. La militancia estudiantil lo liga también a la revista Centro, que edita el Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras. En el número 1 de esta revista, publicado en noviembre de 1951, encontramos el primer artículo crítico de Viñas, un comentario de apenas dos páginas: “Alberto Girri: el tiempo que destruye”.
En 1951, David asiste a un hecho irónico: en las elecciones en las que Juan Domingo Perón resulta reelecto con más de la mitad de los votos emitidos, le toca ser fiscal por el radicalismo, como parte de su militancia antiperonista. La mesa que debe fiscalizar es la mesa en la que debía votar Eva Perón, que entonces se encontraba internada por un cáncer terminal. Para que Eva pudiera votar, la mesa lleva la urna hasta el policlínico de Lanús y es Viñas, junto a la presidenta de mesa y el fiscal por el peronismo, quien toma el voto de Eva, poco tiempo antes de su muerte.
1952
Leónidas Lamborghini comienza a trabajar como tejedor y encargado de diez telares en la fábrica que su padre había instalado en Villa Lynch. Debido a la crisis que sufre la industria textil, la fábrica cierra. Leónidas Lamborghini desempeña tareas de tejedor en otra fábrica ubicada en San Andrés, hasta 1957. La familia deja su tradicional casa en la calle Cuenca para irse a Necochea.
David se recibe de Profesor en Letras y comienza a trabajar como docente en un colegio secundario. Realiza también en ese año la traducción de “Un caso de espionaje” (Traducción de “A case for M.1.5”) de Warwick Jardin, aunque luego en su itinerario profesional la traducción no sea un área en la que se lo vea reincidir.
1953
Ismael Viñas ingresa en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, y sigue allí su militancia política, mientras continúa trabajando en las aduanas de la Capital Federal. Luego, es nombrado secretario de cultura de esa Facultad.
En 1953 se edita el primer y único número de Las ciento y una, revista que dirigía el joven díscolo de Sur, Héctor Murena. En ese número participa David Viñas con el artículo “Una moral de repuesto para Estados Unidos”. El segundo número no llega nunca a salir, y tras una pelea entre Murena y Viñas, el proyecto queda olvidado, aunque todavía resuenen las versiones que aseguran que fue Ernesto Sabato quien frenó la salida del segundo número, donde se lo criticaba con acidez. Tras el fracaso de Las ciento y una, David e Ismael participan en la fundación y dirección de la revista Contorno, que pasará a la historia como la revista que produce un giro en el modo de concebir la crítica literaria, y funda buena parte de los modos contemporáneos de leer. En su momento, la revista se proponía una fuerte confrontación con los sectores liberales aristocratizantes que sostenían una literatura idealista y alejada del barro de la historia, desde lugares como la revista Sur y el diario La Nación; al tiempo que confrontaba con las políticas culturales y específicamente universitarias del peronismo.
1954
Ven la luz los números de Contorno 2, 3 y 4.
1955
Leónidas Lamborghini publica El saboteador arrepentido, Buenos Aires, El Peligro Amarillo.
Después del derrocamiento de Perón, José Luis Romero es nombrado Rector Interventor de la Universidad de Buenos Aires. Ismael Viñas y Noé Jitrik figuran entre sus colaboradores cercanos.
La editorial Doble P publica en Buenos Aires la primera novela de David Viñas, Cayó sobre su rostro. Aparece en septiembre el primer número doble de Contorno (5/6) dedicado a la novela argentina.
1956
Leónidas Lamborghini comienza a trabajar como periodista en el diario Crítica. Allí tiene, entre otros compañeros, al poeta Joaquín Giannuzzi.
Osvaldo, que tenía 16 años, se muda solo con sus padres a Ciudadela.
La Dirección General de Cultura premia el cuento de David Viñas “El desconocido”. También se publica la novela Los años despiadados (Letras Universitarias), que reeditaría a finales de los años sesenta Editorial de La Flor.
En julio de 1956 la revista Contorno dedica su número doble (7/8) al peronismo, donde desarrolla en extensos ensayos una lectura del gobierno derrocado y busca una posición que le permita despegarse del gorilismo liberal promulgado por grupos y revistas intelectuales como Sur. En este número, David Viñaspublica su cuento “¡Paso a los héroes!”.
1957
Leónidas Lamborghini publica Al público, Buenos Aires, Ediciones Poesía Buenos Aires. Incorpora el poema de la plaqueta anterior; en 1960 sería vuelto a editar –con variantes y aumentado– por New Book. Por esos años, el cierre de diversos medios periodísticos (Crítica, Noticias Gráficas, Democracia) lo deja sin empleo y lo obliga a trasladarse a un rancho de chapa y cartón en la localidad de Llavallol. Allí escribe “Las patas en las fuentes”.
“La poesía de Lamborghini trae una inédita visión de la ciudad. Y sobre todo, del hombre de la ciudad, acosado cotidianamente por mil y un problemas, forjadores en primera o última instancia de una palpable angustia. El autor nos muestra con su heterogénea paleta, nunca molesta, siempre ensamblada con una naturalidad que inmediatamente gana al lector, el ajetreado deseo del habitante de la metrópoli de ubicarse. No una ambición desmedida o exótica. Sólo la voluntad –a veces no demasiado firme– de hallar un lugar bajo el sol.
[...] Sus vivencias, su cansino y socarrón aire de habitante de la urbe le han permitido dotar a la urbe contemporánea de uno de sus más reveladores poemarios. Ahora el futuro tiene la palabra. Nada puede decirse sobre lo que los años le depararán a L. Lamborghini. Pero pienso que, aunque su obra finalizara con el poema Al público, su razón de ser estaría ya justificada.” (Alfredo Andrés, en el diario Crítica, 1959)
David Viñas recibe el Premio Guillermo Kraft por su novela Un Dios cotidiano, con un jurado en donde no faltan nombres no del todo desligados del grupo de la revista Sur: el jurado lo constituían Miguel Etchebarne, Eduardo González Lanuza, Héctor Murena, Ricardo Sáenz Hayes y Luis Emilio Soto. Igualmente, cuando en la revista Sur se reseñe la novela, abundará en críticas sobre el tipo de fe religiosa demasiado atea para su criterio, según se lee en la reseña que le dedica Eugenio Guasta.
En el número 7 de la revista Ficción, se publica un cuento de David Viñas: “Un poco de bondad”. El cuento ocupa las primeras páginas de la revista, del mismo modo que en el número 1 había aparecido el cuento “La cosecha”, de Martínez Estrada.
En julio aparece el primero de los Cuadernos de Contorno. Esta publicación proporciona un modo de enmendar el problema de la creciente invasión de la política frente al análisis de cultura en los números ordinarios, y funciona como acercamiento explícito al frondizismo.
1958
Febrero es el mes en que Arturo Frondizi gana las elecciones y aparece el segundo de los Cuadernos de Contorno. El presidente incorpora a buena parte de los contornistas, que también editan el periódico partidario Política, al frente cultural de su gobierno. Ismael Viñas es designado Director Nacional de Cultura y Ramón Alcalde Ministro de Educación de la provincia de Santa Fe. La alianza entre el grupo y el frondizismo durará muy poco: la ruptura se manifestara a causa del rumbo que el gobierno tome en materia de políticas petroleras y educativas.
En el número 15 de la revista Ficción Ismael publica “Algunas reflexiones en torno a las perspectivas de nuestra literatura”.
La editorial Losada, de Buenos Aires, publica la novela de David Los dueños de la tierra, que recibe la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores, y acaso sea una de las novelas centrales del realismo critico que practica Viñas antes de llegar al trabajo de torsión lingüística de Cuerpo a cuerpo. Con Los dueños... encuentra uno de sus momentos más altos el proyecto literario de aquellos años y que César Aira sintetizó como “la ilustración de un momento crítico de la historia argentina mediante un caso particular”.
El 23 de octubre se estrena en Buenos Aires El jefe, con dirección de Fernando Ayala y guión de David Viñas. La película, basada en un cuento de David, propone una reflexión crítica sobre las relaciones de autoridad y las relaciones jerarquizadas, al tiempo que alterna una mirada sobre las familias tradicionales y mecha algunas lindas estafas con recorridos por Buenos Aires. La historia del cuento de Viñas llega a Ayala por medio de Beatriz Guido, que en esos años ya trabajaba con Torre Nilsson como dupla escritor-director.
Este mismo año se estrena también la primera obra de teatro de David, Sara Goldmann, mujer de teatro, texto nunca reeditado luego, a diferencia del resto de sus obras teatrales.
David Viñas participa de los Cursos Internacionales de Temporada de la Universidad Nacional de Buenos Aires. En aquella primera edición de los “Cursos”, presenta el texto “La ciudad en la novela de América Latina. I: Buenos Aires”, donde trabaja la presencia de la ciudad en la literatura argentina que va desde el Amalia de José Mármol a los contemporáneos textos de Goyanarte, Cortázar, Mallea, Barletta, Verbitzky y Valentín Fernando, entre una extensa enumeración de obras nacionales. Olvidado entre los papeles que la historia superpone, este texto se mantenía inédito y fue recuperado por Maximiliano Crespi durante su trabajo de investigación sobre la obra de Viñas. Gracias a su generosidad, lo publicamos en este número de elinterpretador LINK.
Leónidas Lamborghini se casa con Ilda Ojeda.
Osvaldo se siente atraído por las posiciones de la Izquierda Nacional: conciliaban el interés político con su propia novela familiar y su situación de clase. Conoce a la italiana Pierángela Taborelli, y tienen un romance breve y tempestuoso mientras Osvaldo intentaba terminar sus estudios en un secundario acelerado.
1959
El 1° de Enero las tropas de Fidel Castro entran en La Habana y es el triunfo de la Revolución Cubana.
En el mes de abril se publica el último número de Contorno (9/10) dedicado al análisis crítico del frondizismo. Los elementos de crítica literaria quedan totalmente excluidos del espacio de la revista que tan sólo consta de un texto editorial firmado en conjunto y tres largos artículos: “Un paso adelante, dos atrás” de León Rozitchner, “Orden y Progreso” de Ismael Viñas y “El espejo de la historia”, a cargo de Tulio Halperín Donghi.
El 24 de septiembre se estrena en Buenos Aires El candidato, con guión de David Viñas y Fernando Ayala, y dirigida por éste último.
Aparece publicado en la revista Centro (revista del Centro de estudiantes de la FFyL de la UBA) el relato de Carlos Correas “La narración de la historia”. Condenando su tema homosexual, el juez Guillermo de la Riestra ordena el secuestro y prohibición de la revista, la prisión por seis meses en suspenso del autor, del editor responsable, Jorge Lafforgue, y todos los miembros de la redacción, actitud que la propia Facultad de convalida al retirar el subsidio imprescindible para que Centro siga saliendo. Ismael Viñas interviene como abogado defensor.
A los 19 años, Osvaldo Lamborghini intenta participar por en la Izquierda Nacional. Se entera del Congreso por la Liberación Nacional a través del semanario Soluciones, dirigido por Ismael Viñas, que iba a llevarse a cabo en el Teatro Sindical de Cámara, donde se hacían actividades culturales de algunos gremios. Strafacce arroja que tal vez de este teatro provenga el título de su última obra: Teatro proletario de cámara.
1960
Promediando el año, en Córdoba tiene lugar la reunión en la que queda conformado el Movimiento de Liberación Nacional, también conocido como MALENA, de destacada incidencia en el frente universitario. Buena parte de los miembros que pertenecían al grupo de Contorno, como Susana Fiorito y Ramón Alcalde, pasan a integrar la organización. José Vazeilles, y fundamentalmente Ismael Viñas, serán los principales referentes del movimiento a nivel nacional.
Un militante del Peronismo de Base en Rosario hace la siguiente caracterización: “El MLN, nosotros les decíamos los “Malena”, era la gente de Viñas, ese sí era un grupito cerrado, donde mezclaban la política con el sexo, hacían unas jodas espectaculares, eran bien universitarios, bien teóricos, eran buenos tipos y buenas minas… con una actitud de trabajo y sin grandes expectativas tampoco.” Y Susana Fiorito también recuerda: “Primero nosotros no éramos marxistas. Primera cosa básica. El material planteaba una perspectiva como la que después pudieron tener los maoístas acá: liberación nacional… MALENA fue derivando hacia la izquierda, digamos, y hacia posiciones de revolución socialista… hasta el ‘68, cuando se disolvió. Hubo todo un trabajo de discusión interna, de lectura y aprendizaje de los textos marxistas… y hubo toda una derivación hacia el leninismo. El marxismo-leninismo.”
(Citados en Melisa Slatman, “El Malena”, en “Para una historia de la pequeño burguesía criolla (o que pasó el 19 a la noche)”, en Razón y Revolución, nº 10, primavera de 2002.
Ismael Viñas publica, Orden y Progreso. Análisis del Frondizismo. Claves de la política argentina, Buenos Aires, Palestra, 1960.
David Viñas recuerda esos años y la práctica política de su hermano mayor: “No, yo no fui un militante del MLN. Porque en ese momento, en los años sesenta sobre todo, del ‘60 al ‘70, yo estaba en la literatura. Es decir, quien tenía en principio el “monopolio familiar” –si usted quiere– de lo específicamente político era mi hermano Ismael. Es decir, si yo tuviera que decir que él se ha ido definiendo como una persona de izquierda, sin duda. Su militancia rigurosa, no ha tenido nunca, entre otras cosas intenciones de haragán. Para ser un militante en serio hay que ser un militante netamente.” (Entrevista a David Viñas, en Razón y Revolución, verano de 2004.)
El 29 de septiembre se estrena en Buenos Aires Sábado a la noche, cine, sobre un argumento de David Viñas y Fernando Ayala.
1961
Osvaldo Lamborghini comienza a estudiar periodismo en la escuela de Jorge Abelardo Ramos. Leónidas presenta a su hermano para un trabajo de periodista en el semanario Política y confía la educación política y profesional de él a Ramos y Spilimbergo. Estos cursos le permitieron a Osvaldo profundizar y revisar sus lecturas marxistas (Maquiavelo, Lenin, Marx y Engels) y tomar contacto con la literatura canónica del siglo XIX.
1962
Nace la primera hija de Leónidas Lamborghini, llamada Teresa. Leónidas consigue que Osvaldo ingrese a trabajar a Crítica como archivista. Más tarde gestionaría su incorporación al semanario Ahora.
La editorial Jamcana, de Buenos Aires, publica la novela de David Dar la cara, por la que recibe el Premio Nacional de Literatura.
Comienza a salir el periódico Liberación, órgano del Movimiento de Liberación Nacional, y dirigido por Ismael Viñas, Susana Fiorito y José Vazeilles.
El 29 de noviembre se estrena en Buenos Aires la versión fílmica de Dar la cara, con dirección de José Martínez Suárez y guión de David Viñas. Publica también el cuento “Entre delatores”, en el número 35/37 de la revista Ficción, donde algunos años antes ya había publicado otro relato. Ambos son incorporados al libro de cuentos que saldrá en 1963 por editorial Jamcana.
Se publica el libro de Ismael Viñas con Eugenio Gastiazoro, Capitalismo y dependencia, por la editorial Jorge Álvarez.
1963
David Viñas se doctora en Letras en la Universidad de Rosario con la tesis La crisis de la ciudad liberal, que se editará luego como parte de su proyecto crítico bajo el rótulo de Literatura argentina y realidad política. Aparece en Buenos Aires su libro de cuentos Las malas costumbres, publicado por Jamcana. En la solapa del libro, Viñas define elementos centrales de su concepción de la literatura: qué es escribir, por qué escribir y para quiénes escribir. Y responde: “Escribir aquí es como preparar una revolución de humillados: opaca, empecinada, dura y cotidiana”.
Nace Elvira, única hija de Osvaldo Lamborghini y Pierángela Taborelli.
1964
La editorial Jorge Álvarez publica en Buenos Aires el libro de David Viñas de ensayo Literatura argentina y realidad política, y reedita la novela Cayó sobre su rostro.
Nacen los mellizos hijos de Leónidas Lamborghini, Ulises y María Angélica.
Osvaldo Lamborghini trabaja en las revistas El siglo y Pregón, comienza a asistir a las reuniones del sindicato de Prensa y se deslumbra por la formación de Jozami y Jáuregui. Leen Literatura y realidad política de David Viñas y Buenos Aires: vida cotidiana y alienación de J.J. Sebreli, recién publicados. Osvaldo ingresa en la conducción del sindicato junto a Barraza en calidad de “peronistas no ortodoxos, limpios de cualquier vinculación orgánica con el PC”. Apoyaban la iniciativa de este sindicato el MLN (Mov. De Liberación Nacional) integrado por David e Ismael Viñas, Noé Jitrik, León Rozitchner, el grupo de la editorial La rosa blindada (Gelman, Rivera y Mangieri), así como los militantes que todavía respondían a John William Cook.
1965
Se publica el libro de Leónidas Las patas en las fuentes, Buenos Aires, Perspectivas. Recoge, con agregados, todo el material de las publicaciones precedentes. La edición incluye un prólogo de Juan José Sebreli. Sería reeditado dos veces; primero, en 1966, bajo el mismo sello; luego, en 1968, por Editorial Sudestada. En esta tercera edición se suman, al prólogo de Sebreli, uno de Joaquín Giannuzzi y otro de Alfredo Andrés, además de sendas cartas de Leopoldo Marechal y de Raúl Gustavo Aguirre; textos estos últimos que se reproducen aquí:
“La expansión industrial del país y la transformación del lumpen en obrero –como antes el gaucho en peón de estancia– obligan al poeta a buscar un nuevo lenguaje que exprese la nueva realidad social: el surgimiento de un nuevo tipo marginal a quien el desprecio porteño califica con el mote agresivo de ‘cabecita negra’, entendiendo por tal no sólo al inmigrante de las provincias, sino a la clase obrera en general de la época peronista. Esa nueva forma de marginalidad crea sus propias formas de vida y su propio lenguaje, un nuevo lunfardo que, inevitablemente, como todo argot será, a pesar suyo, una lengua poética. La buena voluntad de ser la expresión objetiva de una clase totalmente consciente de sí ha hecho fracasar a muchos en el intento de crear una poesía argentina revolucionaria.
Leónidas C. Lamborghini, en cambio, lo ha conseguido hablando con la voz del “cabecita negra”, convirtiéndose en la expresión subjetiva del resentimiento histórico de una clase alienada. Este canto salvaje, caótico, libre, que es Las patas en las fuentes, con su carga negativa, destructora del lenguaje, base de toda experiencia poética, constituye un arma de combate contra los dueños del poder, que son, a la vez, los dueños de las palabras, y condenan a los excluidos al silencio y a la incomunicación.”
Juan José Sebreli
“Mi estimado amigo Lamborghini: he leído con mucha atención su libro Las patas en las fuentes. ¡Qué lírico extraño es Usted! Mientras otros poetas exteriorizan las mil y una emociones de su alma en soledad y ensimismamiento, Usted lo hace en relación con los otros hombres que comparten este mundo; y traduce esa solidaridad con poesía, con humor, con ‘tremendismo’, pero sin inútiles amarguras y sin ese ‘llorar la carta’ que a nada conduce y que sólo sirve, en otros, para eludir el combate. El suyo, amigo, es uno de los caminos que todavía pueden liberar a la poesía de sus llantos esterilizados.
Su amigo y compañero,
Leopoldo Marechal
Mayo 29 de 1966”
“[…] El título es un escándalo, se entiende que para los tilingos. El lector avisado adivina. ¿Acaso no recuerda aquel épico y revolucionario atardecer de octubre de 1945, cuando las masas trabajadoras refrescan sus pies llagados en las fuentes de la “histórica plaza”? Pero, cuidado. Esas llagas eran historia. Y también poesía. Y lo sigue siendo, compañero. De pronto el obrero argentino irrumpía en el escenario político como protagonista. Había recomenzado la revolución nacional, retomando el hilo llameante que venía de lejos iniciado en San Martín, silbando en las montoneras, sostenido por Dorrego, Rosas, Irigoyen y Perón.
Así, pues, compañeros, les presento el libro de uno de los nuestros. Ustedes sabían que había poetas entre nosotros. Sabían también que hay muchas maneras de hacer poesía. Poesía incluso fuera de la “poesía”. Y ustedes saben que el trabajo es una de ellas. Lamborghini ha escrito Las patas en las fuentes en su triple condición de poeta, trabajador y peronista. Ya está. Había que decirlo.
El resultado es notable. Nos ha dado una poesía desbocada, caliente, desesperada, espejo de nuestra dramática realidad. Lamborghini avanza sobre el terreno agrietado, tramposo de la desventura política. Lo hace a tropezones, a gritos, a carcajadas, a dentelladas, a llantos. Es un argentino amargo, integral, castigado. Su experiencia no es privada, sino universalmente nacional. Fácilmente, cualquier trabajador puede reconocerse en ellas “Desempleado/ buscando ese mango hasta más no poder/ me faltó la energía, la pata ancha/ aburrido hace meses, la misera/ busco ahora trabajo en la era atómica/ dentro o fuera del ramo/ si es posible”. Y qué sarcasmo: “Pero la verdad/ es/ que para tantas calamidades/ estoy fenómeno.”
La frustración tiene la palabra. El fracaso histórico; el engaño; el fraude de los señores, el toro premiado y la maldición. Lamborghini desarrolla el tema. Refiere su vida, la nuestra: “Fue la época de las grandes peleas/ los ayunos/ los empeños, la venta...” Y el presente manchado de sangre: “Y yo arrastrándome/ con la bala clavada en mi garganta/ ardiendo, ardiendo y todos ellos allí/ quedaron/ sangre de lo mejor/ caída en lo fétido.”
Así transcurre el poema, tambaleándose, cayéndose y levantándose. Así, como nuestra tragedia, que es la del “Martín Fierro”. Porque, integralmente, Lamborghini como poeta y como argentino irrumpe desde la entraña de José Hernández. El personaje estaba dado. Más aún: era el mismo Lamborghini. Bastaba que se pusiese a cantar y el resto se produciría por añadidura. Una forma de hacer justicia y de hacérsela a sí mismo. El hombre que “se salvó para contarlo”, cuando los perros le dieron con todo.
Las patas en las fuentes no es un poema para ser analizado técnicamente. En todo caso esa tarea se la dejamos a “los otros”. Es para ser leído, contado, devorado, asumido; es para ser lanzado, con toda su carga de asco, a la cara blanqueada de los fariseos que nos vendieron y nos venden. Y ojo con el lenguaje de Lamborghini. Esto es una cosa seria. No vayan a engañarse los especialistas sin olfato. Les digo esto, compañeros: tambien en eso el poema nos ha sido fiel a muerte. Nuestro lenguaje, que, no nos pudieron vender, ni quitar. Porque era y y es lo argentino por la voz; tan revolucionario como la conducta. La palabra y el acto que van juntos. El lenguaje de aquella muchedumbre obrera que en la tarde del 17 de Octubre de 1945 se refrescó en las fuentes de la “histórica”. Y que ahora puede decir: un gran poeta nos ha nacido.”
Joaquín O. Giannuzzi
“Mi muy apreciado amigo: pocas veces, como en este libro Las patas en las fuentes, la poesía se me apareció más justificada, más pura. Además, muy a menudo la pegán en gran forma, alcanzando verdaderas síntesis de verdad y autonomía verbal. Yo creo que has escrito algo que importa mucho, mucho.”
Raúl Gustavo Aguirre, marzo de 1966
Osvaldo Lamborghini se muda con su mujer Piera y su hija Elvira a un chalet de Don Torcuato. Comienza a sentir una progresiva aversión a la izquierda en general, lo que provoca su acercamiento a un peronismo ortodoxo que lo iba a alejar cada vez más del grupo que conducía el sindicato.
Se publica en Rosario el ensayo de David Viñas Laferrere, del apogeo de la oligarquía a la crisis de la ciudad liberal por la Universidad del Litoral.
El 23 de julio ven la luz en la publicación uruguaya Marcha sus “14 hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón”. La lectura de este texto suscitó muchas reacciones: Osvaldo Lamborghini escribiría una carta de respuesta fechada en julio de 1965, que se publicó en el correo de lectores de Marcha quince días después. En este link se encuentra la puesta en contexto del debate que esas “hipótesis de trabajo” de Viñas generó.
En diciembre se edita el único número de Nueva Política. Participan Ismael y David Viñas, Noé Jitrik, Eduardo Jozami, Susana Fiorito, Juan Carlos Portantiero, Juan Molina y Vedia.
1966
El Movimiento de Liberación Nacional participa de la Primera Reunión Tricontinental en Cuba, donde se define la estrategia revolucionaria en los países del tercer mundo. La posición del MALENA es idéntica a la que venía sosteniendo en encuentros previos y que la distancia igualmente del reformismo y del foquismo. “El MLN comenzó a configurar su estrategia a partir de tres puntos. El primero, que la violencia era intrínseca al sistema y que sólo a partir de la lucha armada había posibilidades de tomar el poder. En segundo lugar, que la lucha debía ser internacional, pero que las formas que adoptaran las organizaciones revolucionarias debían surgir de la estructura económica, política y social de cada región. Tercero, que la lucha por el poder en la Argentina sería a través de una insurrección dirigida por una organización política de masas.” (Julieta Pacheco, “El Movimiento de Liberación Nacional (MLN) y la discusión sobre la estrategia armada en la Argentina (1960-1969)”, Revista IZQUIERDAS, Año 3, Nº 6, 2010.
Ismael Viñas analiza la realidad política desde las páginas del semanario montevideano Marcha.
Jorge Álvarez Editor publica, en Buenos Aires, la crónica novelada de David Viñas En la semana trágica. Ese mismo año y por esa misma editorial, se publica la antología Los diez mandamientos, realizada por Pirí Lugones. Allí David publica el cuento “Santificar las fiestas”. Es la misma antología donde Rodolfo Walsh publica su cuento “La máquina del bien y el mal”, y donde publica su famosa “Autobiografía”, en la que se lee la frase que tan bien podría adjudicársele a David Viñas: “decidí que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que más me convenía. Pero no veo en eso una determinación mística. En realidad, he sido traído y llevado por los tiempos”. La idea de la escritura como “oficio terrestre”, la desmitificación de la literatura y del escritor para reinsertar a éste en su contorno histórico, y, como modalización de todos esos aspectos, el reconocimiento de lo “violento” del oficio: en esas claves se centra el trabajo de David Viñas y, luego de publicar Operación masacre, el de Walsh. No en vano será David Viñas quien en 1969 escriba la contratapa de la tercera edición de Operación masacre, también para la editorial Jorge Álvarez.
Osvaldo Lamborghini ya no participa de la conducción del sindicato de prensa y pasa a formar parte de una lista exclusivamente peronista en vistas de las nuevas elecciones del sindicato. Comienza a trabajar como redactor freelance en una agencia de noticias y al poco tiempo colabora también con la revista del sindicato de petroleros. Sus ingresos eran esporádicos e insuficientes.
1967
En mayo aparece la primera publicación de Osvaldo Lamborghini, “Seis cosas”, en la revista humorística La Hipotenusa.
Leónidas Lamborghini publica Coplas del Che, en edición de autor (el texto tiene 15 páginas) y cuenta con dos declaraciones que cierran el cuadernillo. La primera fue firmada, entre otros, por Ismael Viñas y Osvaldo Lamborghini. La segunda declaración es de co-autoría entre los hermanos, y está firmada por la Acción Revolucionaria Peronista (ARP): “La muerte del comandante Ernesto Che Guevara es el mismo dolor insoportable y rabioso de nuestro pueblo y de todo el Movimiento Peronista. (…) Cristo de nuestra época (…) Su sacrificio, que no ha sido en vano, convertirá cada montaña, cada calle, cada ciudad de nuestros países en la trinchera luminosa de una humanidad que lucha por el nacimiento de un hombre nuevo. (…) El Che volverá y será millones”.
También publica La Estatua de la Libertad, Buenos Aires, Alba Ediciones.
David Viñas recibe el Premio Casa de las Américas de La Habana (Cuba) por su novela Hombres de a caballo. El jurado lo integraban los argentinos Julio Cortázar y Leopoldo Marechal, el español Juan Marsé, el guatemalteco Mario Monteforte Toledo y el cubano José Lezama Lima. Casa de las Américas también publica su ensayo histórico Argentina: ejército y oligarquía. Se lleva a cabo la Primera Conferencia de la OLAS en La Habana, a la que concurre el MLN.
1968
Leónidas Lamborghini publica La canción de Buenos Aires, Buenos Aires, Ediciones Ciudad (edición del autor) con prólogo de Oscar Masotta.
En Tango-blues, un simple editado por el sello Shows Record, Héctor Alterio interpreta una selección de los poemas de este libro. El epígrafe dice: “Lo que es demasiado estúpido para decir, se puede cantar”.
Osvaldo Lamborghini se separa definitivamente de Piera y se muda por un breve período a un departamento en el barrio de Once. Conoce a Germán García, quien acababa de publicar Nanina y trabajaba en la librería Fausto. También conoce a Luis Gusmán. Colabora en publicaciones sindicales y trabaja en dos agencias de publicidad. Se muda al hotel Callao, en donde tiene lugar el enfrentamiento con su hermano Leónidas que dará lugar al texto “Diez escenas del paciente”. Comienza a psicoanalizarse con Paula Wajsman, quien luego sería su pareja, y se muda al departamento de la calle Lavalle de Luis Gusmán.
David Viñas publica el cuento “Barba azul”, en la antología Cuentos recontados, de la editorial Tiempo contemporáneo.
1969
Se publica El fiord de Osvaldo Lamborghini por la editorial Chinatown con un epílogo de Germán García, firmado con el seudónimo Leopoldo Fernández. El texto aparece fechado en 1966-1967, aunque Ricardo Strafacce sugiere que fue escrito posteriormente. Para Strafacce se escribió en pocos días de marzo de 1968 y se fechó así para que sea leído en el marco de referencia de las huelgas del ‘66 y ‘67. El fiord circula en algunas librerías y se lo vende de manera semiclandestina a causa del estado de sitio que se habría decretado después del asesinato de Vandor, uno de sus “personajes”. Escribe también el poema “Hoy, relacionarse: y como sea” en el que habla de su familia y “El niño proletario”, incluido luego en Sebregondi retrocede. Para Strafacce, este texto es el resultado del desengaño con sus experiencias políticas de militancia y los discursos ligados a ella. Lee el San Genet de Sartre, conoce a Masotta. Colabora con una reseña sobre Néstor Sánchez en la revista Periscopio, dirigida por Ernesto Schóo. Respecto de las lecturas, Osvaldo descubre otros horizontes teóricos más cercanos a Freud y Lacan, Bataille, Nietzsche y Deleuze.
Leónidas Lamborghini escribe su poema “Diez escenas del paciente”.
La editorial Tiempo Contemporáneo, de Buenos Aires, publica la novela de David Viñas Cosas concretas. Entre lo concreto de las cosas, el contexto histórico de la semana trágica y de los títulos de sus libros de ensayos y la relación entre propietarios (los dueños de la tierra) y militares (hombres de a caballo), David Viñas termina de resumir en su forma de titular el ars narrativa que despliega hasta este libro y que fuera a cambiar radicalizando su trabajo con el lenguaje en el exilio durante la dictadura con Cuerpo a cuerpo. Este mismo año se aboca a la selección de la obra de Armando Discépolo que prologa para la editorial de Jorge Álvarez.
El MLN se disuelve después del Cordobazo. Ismael Viñas continuará su militancia en Orientación Socialista y Acción Comunista hasta que deba dejar el país e irse al exilio.
1970
En enero se publica una entrevista a Osvaldo Lamborghini en el n°7 de la revista Los libros, en el que se le pregunta –al igual que a otros escritores– si existe una crítica literaria argentina, y contesta “no hay crítica literaria en Argentina”. Contesta también que el mejor libro de ficción argentina publicado en 1969 es Boquitas pintadas, apreciación con la que coincide Germán García. Se publica El frasquito, de Luis Gusman.
1971
Leónidas Lamborghini publica su octavo volumen, El solicitante descolocado, Buenos Aires, Ediciones De la Flor. Reúne, considerándolos partes de un único poema, “Las patas en las fuentes”, “La Estatua de la Libertad” y “Diez escenas del paciente”. En 1990 sería reeditado por Libros de Tierra Firme, y en 2008 por Paradiso, con prólogo de Américo Cristófalo y Hugo Savino.
“Etapa final en cierto modo de un largo proceso de construcción de un poema iniciado en 1955, El solicitante descolocado reúne, como si fueran partes de un único texto Las patas en las fuentes, La Estatua de la Libertad y un poema posterior, “Diez escenas del paciente”. Su aparición, y poco después la de Partitas, indicarán el principio del reconocimiento de Lamborghini por parte del campo intelectual argentino (…). Es que a principios de los 70 han empezado ya a difundirse la noción de intertextualidad y la idea de la desaparición del autor, creando nuevas condiciones para la lectura de esta obra. Lamborghini deviene un impensado experimentador avant la lettre de lo que en otra parte del mundo apenas estaba siendo pensado teóricamente o aún no había sido empezado a pensar, dado que ya a fines de los 50 percibía y exploraba cuestiones tales como la prevalencia de lo metonímico sobre lo metafórico y del significante sobre el significado, o bien la idea de que la representación es imposible y la de que todo discurso es ficcional.”
Daniel Freidemberg, “Herencias y cortes. Poéticas de Lamborghini y Gelman”, en Historia Crítica de la Literatura Argentina, vol. 10, Buenos Aires, Emecé, 1999.
Osvaldo es convocado como guionista de historietas para la revista Top, y colabora junto al dibujante Trigo en la tira “Marc!”. Se muda solo al departamento de Carlos Sastre en la calle Juncal. Conoce ocasionalmente a César Aira y a Arturo Carrera, jóvenes de 22 años recién llegados de Coronel Pringles.
Como continuación de su proyecto crítico David Viñas publica los ensayos Literatura argentina y realidad política: de Sarmiento a Cortázar por la editorial Siglo Veinte. Contracara y revés de la trama de sus trabajos de crítica literaria donde lee a la literatura en su contorno político y social, publica ese mismo año el libro Rebeliones populares argentinas: De los montoneros a los anarquistas (Carlos Pérez Editor), donde repone el trasfondo histórico sobre el que se recorta la literatura que comenta en sus obras de crítica literaria. Así como su proyecto de crítica literaria, el de las rebeliones populares también iba a constar de diez tomos, y ya había entregado el segundo tomo cuando secuestraron los materiales de la editorial. En este link puede leerse un fragmento de este libro hoy inhallable: http://www.elinterpretador.net/35/modusoperandi/vinas/vinas.html
En el mes de octubre, la Editorial Merlín, de Buenos Aires, publica Lisandro, una de sus obras teatrales. Parte de su producción –parte de la producción que el propio Viñas más rescataba entre su obra publicada– es teatral, en la serie de intelectuales como Sartre que abordaron tanto la crítica literaria, la narrativa, el ensayo y no desdeñaron el género dramático.
1972
Osvaldo Lamborghini inicia una etapa de nomadismo, sin permanecer en ningún lugar por demasiado tiempo.
Leónidas Lamborghini se separa de Ilda Ojeda luego de catorce años de matrimonio. Para entonces, él está a cargo de la página cultural de Primera Plana. El sello Corregidor publica Partitas que incluye los poemas “Villas”, “Plegarias”, “Urbano”, “En la subasta” y “Eva Perón en la hoguera”, escritos en el transcurso de este año. Lamborghini incluye además “Payada” (1960). En 2008 la Biblioteca Nacional publica Partitas en su colección Libros del Bicentenario, y en 2010 en la serie Audiolibros. El sello Pincen Producciones edita el disco Eva Perón en la hoguera, con interpretación de Norma Bacaicoa, música de Dino Saluzzi, dirección artística de Virgilio Expósito y dibujo de portada de Hermenegildo Sábat.
“Carlos Marx, con todo su derecho a equivocarse, afirmaba que los poetas son seres originales. Lo cual no significa que todos los seres originales sean necesariamente poetas. Aclaración tan ingenua como imprescindible, puesto que Lamborghini, por ejemplo, es un ser original que produce palabras encolumnadas y hacia abajo, pero, de ninguna manera, es un poeta. Salvo, claro está, para las argumentaciones de ciertos críticos rebuscados y aplaudidores.
Coincido, con Foucault, que es tan culpable el chancho como quien le da de comer. Volvamos entonces –aunque nunca nos hayamos ido– al original producto de este ser original, Leónidas Lamborghini, por peronista, poeta maldito, según reza la contratapa de su producto anterior, El solicitante descolocado.
Su último producto se intitula Partitas. Gracias a nuestra indígena obsesión por las contratapas (quizás los rincones más rescatables de los libros de este vate) nos enteramos de que: “La temática de los trabajos reunidos en este nuevo libro es la opresión...”. Remitámonos, con un poco de leche ponzoñosa, a uno de sus ‘trabajos’, precisamente ‘Plegarias’. Ahí, increíblemente, el vate escribió: ‘Co có / la plegaria de los leones hervíboros flores y mansas garras / paz y co có / en la pradera mansamente en las sílabas estiradas en el aire / co có / co có / co có / paz y cantar en la estirada estirando en las mansas / los corazones en el aire / co có cantando co có pastando co có paz en la co có pradera. / da paz. / de paz / co / có / no son el rey de la selva / reyes de la co có herbívora pradera del cocó broche manto / co có”.
Etc., y prosigue a lo largo del producto con varios co cós por el estilo. El presente cacareo, con diferente intensidad y variaciones, se multiplica por 89 páginas. Bien, entendemos perfectamente que somos, quizá, sectarios en materia de poesía. Tal vez es una consecuencia del estalinismo. Consideramos, por ejemplo, poetas: a Gelman, Cardenal, Storni, Benedetti, Blaisten, Urondo, Pizarnik, Góngora, Gagliardi, Boido, Ungaretti, Neruda, Quasimodo, Pound, Teillier, Guillén, Maiacovsky, Whitman, Borda, Leaños, Carriego.
Lamentablemente, somos unos sectarios de porquería (...).
Y ocurre que nuestro rocoso sectarismo estético no nos permite valorar lo que tan gallardamente se autodenomina el balbuceo de oprimido de este vate maldito (ojo, el que piense lo contrario es un gorila definitivo), que puede ser tanto el balbuceo del oprimido como el discurso del tartamudo, co có, que debiera dejarse no de continuar realizando la ‘revolución en el lenguaje’, no de buscar nuevas ‘maneras’ de expresión, sino que sanamente debiera dejarse de embromar que ya está bastante grandecito, co có, que debiera comprender que si en Argentina aún no se subió el pueblo al nivel del arte, la poca gente que lee no es, ni siquiera en el fondo, tonta. O al menos debiera asumir sus propias limitaciones, co có, resignarse a ser un buen periodista, o director técnico, co có y a no hacerle caso a quienes lo confunden con un chancho dándole de cocó comer, o resignarse a que sus contemporáneos tomemos su producto, con el mayor respeto, en joda.”
Jorge Asís, en El Escarabajo de Oro, número 46, 1973.
“Más allá de sus diferencias temáticas –zona en la cual se han demorado inútilmente buena parte de los comentadores de su obra–, la poesía de Lamborghini es, fundamentalmente, una reflexión acerca de la escritura y más concretamente, acerca de esa forma peculiar de la literatura conocida como ‘parodia’. Pero la noción de parodia en este espacio literario está lejos de tener el sentido que cotidianamente se le asigna. Lamborghini ha precisado esta significación en algunos de sus textos. ‘La parodia es nuestra verdadera tragedia’, ha dicho.”
Norberto Soares, en El Cronista Comercial, 1973.
“Partitas se presenta como la definitiva modulación de una palabra que tiende inexorablemente a encontrarse con sus propios límites: el balbuceo se convierte en combinatoria libre hasta agotar las posibilidades de un grupo de significados. En Partitas hay un tratamiento sistemático –variaciones, combinaciones, asociaciones– de un corpus determinado, reducido, preexistente al poema. El de Lamborghini es uno de los itinerarios más coherentes entre los que intentan darle una voz y un nombre a lo que somos y no a lo que deberíamos ser.”
Juan Sasturain, en La Opinión, 1973.
“Desde Al público hasta Partitas, Lamborghini fue realizando una operación sanitaria con el lenguaje, trató (y logró, en más de una oportunidad) de resolver la contradicción entre la sustancia poética de sentido transformador y la forma lingüística aprisionada por los barrotes de la consagración burguesa. En esa línea, el monólogo interior y la parodia dramática fueron sus hallazgos más notorios: en el primero los personajes y las situaciones penetran la voz del emisor; en la segunda, los modos del lenguaje coloquial más desprestigiado alimentan sus contrapuntos obsesivos. Ese martilleo, no traducible por una palabra ‘plena’, gira en torno a la idea de poder, de lograr una expresión liberada de cercenamiento. Pero, ¿es posible lograr ese objetivo cuando se intenta asumir la voz del oprimido, definida precisamente por la no-plenitud, por la fisura? O, de otra manera, ¿no es necesario que el poeta –que además no sobrevuela, sino que vive su propia condición de sometido– intente reconocer otro tipo de plenitud posible, aquella que se gesta en el balbuceo, el ahogo, el ‘desorden’ expresivo? ¿Aquella media palabra, en concreto, que se es capaz e producir en medio de un proceso, contra el Poder que la silencia?”
Carlos Tarsitano, en La Opinión Cultural, 1973.
David Viñas recibe el Premio Nacional de Teatro por su obra Lisandro. Se estrena su obra de teatro Tupac-amaru, con dirección de Fernando Ayala.
Ismael Viñas publica Capitalismo, monopolios y dependencia por el Centro Editor de América Latina. “Desde el mercantilismo a las manifestaciones más definidas del imperialismo del siglo XX, en un período signado por la revolución industrial, la expansión colonialista y la concentración y centralización de capitales, este libro señala las características fundamentales de las diversas etapas que definen una historia económica de los últimos dos siglos; detalla con precisión cifras sorprendentes que hacen a los parámetros de la dependencia y la monoproducción, encuadradas dentro de una división internacional del trabajo”, se lee en la contratapa.
1973
Bajo la presidencia de Héctor J. Cámpora, Leónidas Lamborghini ocupa durante tres meses el cargo de Secretario de Cultura del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. Luego ganaría la fórmula Perón-Perón.
Osvaldo Lamborghini escribe algunos relatos como “El niño taza”. Publica en la primavera por Ediciones Noé Sebregondi retrocede, texto que tuvo una primera versión poética y que fue pasado a prosa a pedido del editor.
En octubre aparece el primer número de la revista Literal, dirigida por Germán García, Luis Gusmán y Osvaldo Lamborghini, que duraría cuatro años y tres volúmenes. En la revista colaboran Zelarayán, Lorenzo Quinteros, Oscar Steimberg, entre otros, y los colaboradores no firman sus textos. Para una mayor comprensión del paso de Osvaldo Lamborghini por Literal, ver el siguiente artículo de Ariel Idez seguido de la entrevista aparecida en Revista 2001. Literal aparece el mismo mes en el que se difunde la traducción al español de El anti-Edipo de Deleuze y Guattari. En 2011 la editorial de la Biblioteca Nacional publica los números de la revista de forma facsimilar. Ese mismo año conoce a Héctor Libertella y a Tamara Kamenszain, iniciando con ellos una relación intensa que ya no se interrumpiría. Josefina Ludmer reseña Sebregondi retrocede para el diario Clarín.
David Viñas recibe el Premio Nacional de la Crítica por Tupac Amaru (teatro). La editorial Corregidor publica bajo el título Grotesco, inmigración y fracaso: Armando Discépolo el trabajo sobre Discépolo que había iniciado en el prólogo preparado para Jorge Álvarez dos años antes. En 1997, este clásico trabajo será reeditado, también como libro autónomo. En este libro, Viñas encuentra uno de sus momentos más logrados. Acá, la inequívoca sintaxis de Viñas y su personal paleta léxica consiguen un intenso postulado crítico, donde realidad política y literatura se entrelazan como parte de una misma totalidad. En la primera página se puede leer “el texto palpado en la cálida y menuda complicidad de las palabras brinda la textura de su materia (...) Se dibuja una constante decisiva del grotesco: el lenguaje ya no presupone fluidez ni cabalgata sino que se acrecienta como inerte carnosidad”.
La editorial Achaval Solo publica Tierra y clase obrera de Ismael Viñas. “El objetivo principal que había inducido a Viñas a escribir (el libro), fue detectar y hacer reflexionar a las izquierdas sobre los puntos más débiles de su razonamiento global acerca del agro argentino y apuntar sus causas. A través de numerosos datos estadísticos y ejemplos tomados de los escasos parciales estudios realizados desde la década de los veinte hasta inicio de los setenta, manejados e interpretados por los comentaristas económicos del momento de una manera sesgada, Ismael se aproxima a ellos haciendo una lectura marxista en la que el criterio básico era la observación de las relaciones de producción existentes en el campo argentino. Este punto de vista fue la herramienta que le ayudó a poner de manifiesto los planteamientos equivocados que el análisis de los partidos tradicionales de izquierda arrastraba a la hora de evaluar la situación del campo argentino. Demuestra, además, cómo errores de concepto entre estos partidos, e incluso entre sus reformulaciones más progresistas o críticas, no solo dificultaban o se desviaban del camino que hiciera posible una verdadera revolución, sino que irónicamente revelaban una ideología burguesa o pequeño burguesa cuya actuación política era más propia de populistas que de hombres de izquierda.” (Pilar Roca, Ismael Viñas. Ideografía de un mestizo.)
1974
El 1° de julio muere Perón.
Leónidas Lamborghini se casa con Graciela Torrecillas.
Osvaldo Lamborghini estrecha su vínculo con Oscar Masotta, quien se encontraba fundando la Escuela Freudiana de Buenos Aires y difundiendo la obra de Lacan en Argentina. En Clarín se publica su breve texto “Matinales” en doble página central. La revista Panorama publica una nota sobre qué hacen los narradores argentinos e interroga a Bioy Casares, I. Blaisten, R. Piglia, O. Soriano, J. Asís, J. Bianco y D. Viñas. Viñas dice: “corrijo las galeras de Jauría, mi última novela, que habla del asesinato del padre, de matar al padre”. También contestaban G. García y O. Lamborghini, que anuncia la salida de su tercer libro, “un falso poema”, Tadeys, por ediciones Literal. Ningún escritor en esa encuesta se quejaba ni de la situación del país, ni de dificultades para publicar sus trabajos, ni del mercado. Osvaldo se instala en el departamento de Arturo Carrera, ahí se entera en octubre del asesinato de su amigo y compañero de militancia Barraza, que apareció baleado en un terreno baldío. Se especula con que se trató de una acción comandada por el grupo de tareas de López Rega, porque Barraza había reseñado irónicamente el libro de Astrología esotérica de López Rega. Osvaldo critica entonces la concepción militarista de Montoneros y cuestiona a algunos dirigentes como Paco Urondo, que sería asesinado en 1976.
David Viñas publica en la editorial Granica su novela Jauría, que recibe el Premio Nacional de Literatura. Aparece en Buenos Aires un libro que recoge sus obras de teatro: Dorrego, Maniobras, Tupac Amaru, publicado por Carlos Pérez Editor.
1975
La editorial Siglo Veinte continúa la publicación de la colección de ensayos de David Viñas Literatura argentina y realidad política. Apogeo de la oligarquía.
Se publica La Liberación Nacional, introducción a un breve texto de Lenin a cargo de Ismael Viñas, por la editorial Tesis en Buenos Aires.
Leónidas desempeña el cargo de jefe de prensa en la Municipalidad del partido de San Martín y en Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Nace su hija Flavia. Aparece El riseñor, Buenos Aires, Marano-Barramedi (edición del autor). En El riseñor publica, a modo de coda, dos textos en prosa: “El combinador” y “El estro paródico”. Con el poema “El riseñor”, Julio Martín Viera compone la partitura coral “El riseñor”, que dirige Néstor Andrenacci en el festival de música sacra de Marktoberdorf, en los Alpes Bávaro, en 1989.
“‘La imagen es el ladrillo del poema’, aseguraban muchos de sus contemporáneos cuando la obsesión de Lamborghini era urdir un verso despojado de imágenes, deliberadamente carente de valor en sí mismo. Y si para los ‘inspiracionistas’ la poesía surge de la nada (o sea, de ese arrebato irracional), a Lamborghini la lectura de otros textos le va sugiriendo sus propios poemas. Así, en un trabajo artesanal –como el orfebre, como el que teje su tela–, va deshaciendo aquellos viejos textos para rehacerlos. [...] Lo viejo –el hilo ya usado que se desteje– no es otra cosa que la tradición argentina. Lamborghini, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, desapegados, ajenos a las propias fuentes –pegados a fuentes ajenas– encontró la clave de su escritura en el seno de la lectura de la tradición. El contrapunto de dos personajes en el gauchesco, la métrica de las payadas, sirven como modelo –’modelo que se tritura, que se reescribe’– para una nueva escritura. El Riseñor, título que alude a la risa, a lo risible, recuerda también esa operación que tritura modelos: operación que se sabe un juego, se ríe del privilegio cultural volviendo Riseñor al Ruiseñor y experimento a la poesía de museo.
Dieciocho años de práctica poética deberían ser suficientes como para empezar a referirse a su producción en términos de obra. ¿Evolución lineal, intentos que confluyen en un punto, constantes que reaparecen? El poeta mismo se pregunta y se responde: ‘Me mantiene en latencia el no tomar mi obra como una totalidad ya conseguida, y siempre me pregunto si no habrá un nuevo modo de escribirla; con eso consigo que el experimento continúe’. ¿Continuidad, proyecto, trabajo futuro? También aquí aparece la respuesta del poeta: “Si hay una constante en mi obra es la de la imposibilidad, siempre al terminar un libro creo que será el último que escriba. Me acuerdo ahora de ese verso de Bécquer que dice ‘no digáis que agotado el tesoro, de asuntos falta enmudeció la lira’ porque me hace pensar que ese mismo no poder es la clave del poder, se trataría simplemente de escribir a partir de esa imposibilidad. De todos modos, y frente al miedo de no tener ya qué escribir, me queda la esperanza de reescribir lo ya hecho, de trabajar con mis libros viejos en una especie de síntesis totalizadora”.
Lo ya hecho, esa obra de Leónidas Lamborghini, es la que a través de 18 años de escribirse está marcando –escriba o no su autor un nuevo libro, esté o no relacionado con alguna ‘corriente’ generacional– su huella dentro de la larga y cuestionada historia de la poesía argentina.”
Tamara Kamenszain, en El Cronista, 1975.
Osvaldo Lamborghini publica una reseña sobre El corazón de las tinieblas, de Conrad y otra sobre Maruja de Hebe Uhart en la revista Panorama. Allí trabajaba con Miguel Briante, pero el trabajo le duró poco por amenazas que la revista recibía de la Triple A. En el número 24 de la revista Crisis publica el relato “Neibis. Maneras de fumar en el salón literario”, escrito durante los últimos meses de 1974. En mayo aparece el segundo número de Literal (número doble), donde entre otros textos se publica el análisis que escribe a cuatro manos con Josefina Ludmer de los primeros 35 versos de “Elena Bellamuerte” de Macedonio Fernández. Algunos colaboradores del número anterior ya no participaban, pero se agregaban, entre otros, Héctor Libertella y Oscar del Barco. Durante ese tiempo, Osvaldo vivía con Rosemary Calderwood y luego desembarcó en un departamento en la calle Cangallo, casa de Griselda García. Tendría de vecino a David Viñas en el mismo edificio. Mientras tanto, López Rega ocupaba el Ministerio de Economía y su ministro instrumentaba lo que se conoció como el Rodrigazo. Meses después, se pelea definitivamente con Germán García y Luis Gusmán.
1976
El 24 de marzo de 1976, con el Golpe Militar, la Ley de Contrato de Trabajo fue derogada y reemplazada por la Ley 21400/76, “Ley de prescindibilidad” o de “disciplinamiento laboral”, con la cual se estableció un régimen de despidos sin causa y sin indemnización. Cuando alguien era despedido, no volvía a conseguir trabajo en relación de dependencia porque sus datos y su caracterización de “subversivo” ya habían circulado por todas las posibles empresas contratantes. Leónidas Lamborghini recibe el telegrama en el que resuelven darlo de baja el 2 de abril de 1976.
En invierno de ese año Osvaldo Lamborghini (que tenía 36 años) se aísla en la casa de su hermana María Teresa en la calle Falkner 3645 en Mar del Plata y vería restringido su contacto con el mundo a las cartas que se enviaba con Aira, Kamenszain y Libertella. Osvaldo diría de ese año en Sebregondi se excede: “Después del 24 de marzo de 1976, ocurrió. Ocurrió, como en el El Fiord (…) El 24 de Marzo de 1976, yo, que era loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico, me volví loco, homosexual, marxista, drogadicto y alcohólico”. Meses después, vuelve a Buenos Aires para trabajar temporariamente en el diario Clarín, trabajo que compartía con Jorge Asís, y que le dura muy poco. Decide regresar a Mar del Plata.
En marzo de 1976 David Viñas se encuentra en “California, dando cursos en varias sucursales, digamos así, de la Universidad de California”. En mayo viaja a México por cuestiones editoriales y estando allí en tratativas para negociar los derechos para una versión fílmica de Hombres de a caballo con la editorial Siglo XXI, dirigida entonces por Orfila Reynal, recibe un llamado “no vengas a la Argentina porque sos boleta”. En el mes de julio, viaja a España. “Ahí tuve que empezar a rebuscármela como pude. Y ojo que yo tenía ciertos privilegios, porque pude dar clases como profesor invitado en Francia, Alemania, México y hasta en Dinamarca. Además ejercí el periodismo en varios países. En cambio, había gente que se escapaba de Argentina, llegaba al exilio y tenía que inventarse algún oficio, una posibilidad de supervivencia. Fue todo muy terrible, la muerte de los dos hijos, demasiado duro. Cinco meses después de haberme instalado en Europa, recibí una carta de Adelaida, mi esposa, anunciándome que había desaparecido la nena. Y en el ‘79, me llamó a El Escorial, un pueblito de España donde estaba viviendo, una mujer a la que yo no conocía, para avisarme que habían asesinado a Lorenzo Ismael. Una locura, me daba la cabeza contra la pared. Qué vamos a hacer, muchas veces las cosas vienen así y no queda otra que aceptarlas.”
El 19 de agosto, su hija María Adelaida, de 22 años, fue secuestrada por la dictadura militar argentina. Minutos antes, entregó a su pequeña hija Inés Goldemberg (de ocho meses) a una pareja que paseaba por el Jardín Zoológico. La niña fue entregada en la comisaría Nº 15 y, posteriormente, restituida a los abuelos Goldemberg. Según testimonios de otra víctima de la dictadura fue vista en el Centro Clandestino de Detención que funcionó en Campo de Mayo. María Adelaida es una de las tantas personas desaparecidas que dejó como saldo la dictadura argentina.
En una entrevista hecha por Jorge Boccanera, David Viñas recuerda los años de la vida fuera de la Argentina: “Donde estuve más tiempo fue en México. Primero viví en España, alquilé una casa en Madrid en el barrio de Salamanca, pero me dijeron tomatelá. Era un barrio fascista, aparecían carteles de ¡Viva Franco!, así que me alquilé una casa en el Escorial, mucho más barata y grande. Tuve eso como aguantadero, te diría, hasta el ochenta y tantos. Las posibilidades de trabajo en España eran muy relativas, colaboraba en revistas de izquierda, en Triunfo, que en un principio fue deportiva y después se hizo política; con otra más, La Calle, y con alguna editorial, la vieja casa Hernando, pero para sobrevivir tenía que salir permanentemente. Iba a Francia (Toulouse y Burdeos), a Italia, a Alemania; en cada uno de esos lugares me invitaban, estaba un tiempo y volvía a España. Ese sería el eje fundamental. En un momento dado me salió la oferta en Dinamarca de profesor titular, que te pagaban ni te cuento; estuve trabajando seis, siete meses, pero no aguantaba, prácticamente me escapé... El sol sale a las diez de la mañana y se pone a las dos de la tarde. Terrible. Es otra cultura, el ritmo pequeñoburgués socialdemócrata, todo organizadito, me moría de la tristeza. Daba Literatura Argentina y Latinoamericana. Te pongo un ejemplo: tenía trece alumnos. Hablaba de Borges, “El sur”, el cuento “El sur”, ¿qué es el sur, muchachos? Andalucía, me contestaban... ¿Qué Borges estamos haciendo?”
En el mes de septiembre Ismael Viñas parte al exilio junto a su mujer Ruby. Termina instalándose en Jerusalén donde se desempeña principalmente como periodista y asesor del director del periódico Semana. “El 26 de septiembre de 1976, con dos maletas y el dinero escondido entre las ropas, tomaron un tren desde la Estación de Retiro, en Buenos Aires, hasta la ciudad de Posadas. Allí cruzaron el Río Paraná hasta Clorinda, en la frontera con Paraguay. Llegaron hasta Asunción y desde allí retrocedieron hasta Ciudad Strossner. Cruzaron el Río Iguazú hasta Foz de Iguazú, en Brasil, y se dirigieron en autobús a San Pablo con la esperanza de resolver su salida hacia Israel. Pero contra lo esperado, en la Agencia Judía de San Pablo nadie estaba informado de su llegada y nadie había recibido indicaciones desde Argentina para facilitarles el pasaporte israelí. Fue un joven judío religioso que oyó la conversación, y la desesperación, quien se ofreció a llevarles hasta Río de Janeiro, donde por fin consiguieron el apoyo de la Agencia Judía y se les concedió el pasaporte que les permitía salir hacia Israel como inmigrantes. Con ello se cerraba un círculo afectivo en la vida de Ismael y se abría una oportunidad de reescribir su pasado.” (Pilar Roca, Ismael Viñas. Ideografía de un mestizo.)
1977
Leónidas Lamborghini se exilia en México con su esposa Graciela y sus cuatro hijos. Vivirá en ese país hasta 1990.
Héctor Libertella publica Nueva escritura en Latinoamérica, libro de ensayos entre los cuales hay uno sobre Osvaldo Lamborghini y Sebregondi retrocede. Lamborghini no comparte la lectura propuesta no porque Libertella hubiera leído “mal” su texto, sino porque consideraba que no le hacía la debida “propaganda” a su libro. Dicta un curso de introducción a Freud para médicos marplatenses.
La editorial La Gaya Ciencia, de Barcelona (España) publica el ensayo ¿Qué es el fascismo en Latinoamérica? de David Viñas.
Ismael visita a su hermano en la última residencia de David en España, en el pueblo El Escorial, cercano a Madrid.
1978
En enero sale el número 4/5 de la revista Literal en el cual ya no figura Osvaldo Lamborghini como parte de la redacción. Funda la Escuela Freudiana de Mar del Plata con un acta de fundación llena de tachaduras y escrita en verso que envía a la escuela de Buenos Aires y escandaliza a sus miembros.
Muere Leónidas Aniceto, el padre de los hermanos Lamborghini, el 14 de septiembre. Este mismo año Osvaldo publica el largo poema “Die Verneinug” en la revista norteamericana Escandalar por el cual se le pagan unos dólares que le permitirán volver a Buenos Aires.
1979
Osvaldo Lamborghini vuelve a vivir a Buenos Aires. Conoce a Rodolfo Fogwill, dueño de una empresa de marketing y publicidad, quien lo empleará en “Ad-Hoc”, junto a Néstor Perlongher. El trabajo durará muy poco y, con la indemnización, volverá por una estadía breve a Mar del Plata. Publica “La mañana” en la revista Escandalar, por el cual vuelve a cobrar un dinero que nuevamente usará para volver a Buenos Aires. Fogwill funda su editorial Tierra Baldía y le ofrece a Osvaldo Lamborghini publicarle un libro. Éste prepara el volumen Poemas, que compila poemas ya publicados en revistas, por el cual Fogwill le adelanta dinero en materia de derechos de autor.
Se publican en Madrid la novela Cuerpo a cuerpo (editorial Siglo XXI) y el libro de ensayo Carlos Gardel (Montal) de David Viñas. También edita dos tomos de historia: Historia de América Latina: México y Cortés, y, continuación del mismo, Historia de América Latina: Expansión de la conquista (en la colección “Hechos, documentos, polémica”, Tomos, IV y VI). El 26 de junio, su hijo, Lorenzo Ismael Viñas, de 25 años, es secuestrado por la dictadura militar en el cruce fronterizo de Paso de los Libres. Como María Adelaida, permanece desaparecido.
1980
La editorial Edialsa, de Madrid (España) publica la novela Ultramar de David Viñas. El 28 de mayo nace su nieta María Paula Viñas (hija de Lorenzo Ismael Viñas y Claudia Allegrini).
Se publica el libro Poemas de Osvaldo Lamborghini y al poco tiempo, por el mismo sello de Fogwill, Tierra Baldía, el libro Episodios, de Leónidas, que contiene poemas de La canción de Buenos Aires y de El riseñor, a los que se agregan otros nuevos. Osvaldo pasaba por un mal momento de adicción y consumo desmedido de alcohol. Mangieri le festeja su cumpleaños al que concurrieron H. Savino, R. Raschella y L. Thonis. Este año tiene lugar un episodio de violencia en el departamento de su novia de entonces, Laura Grimbak, en el que Lamborghini arroja por la ventana el televisor y las sillas del departamento que compartían. Durante este período Leónidas se niega a recibir a Osvaldo en México, donde también estaban en el exilio Héctor Libertella y Tamara Kamenszain.
“Conocí a Leónidas Lamborghini hace muchos años, en Buenos Aires; algo había de fracturado, de tenso en su poesía que, al menos, proponía aparentes paradojas: poesía de vanguardia sobre mitos políticos inmediatos tales como el peronismo, el pueblo en las calles, la historia social reciente; paradojas porque su versión de la inmediatez venía en un lenguaje caliginoso, de vanguardia, casi hermético; muy apegado a temas populares, la poesía de Lamborghini era la menos populista que uno pueda imaginar, lo que no habrá dejado de crearle problemas con literatos que tienen bloqueada la imaginación a causa de traumas populistas, en política y en poesía. Lamborghini está en México desde hace unos años, permanencia silenciosa, reconcentrada, tanto que no lo he visto casi nunca en esos –estos– años; ahora me muestra un libro de poemas que acaba de terminar y que aparecerá en Buenos Aires antes de fin de año, parece. Antes de leerlo Lamborghini me proporcionó algunas de sus claves, la primera, una escritura por reescritura de otros textos muy disímiles: desde la marcha peronista hasta sonetos de Quevedo y Góngora, desde el Himno Nacional Argentino hasta la Oda el ruiseñor de Keats; clave necesaria porque, sin ella, sobre todo respecto de los textos más estratificados en su lenguaje directo, como la susodicha marcha o el diálogo entre el Moreno y Fierro, no se podría percibir la fuente; quiero expresarme mejor, no son ‘glosas’ sino ‘reescrituras’ o sea operaciones mayores de discurso poético y, como tales, están atravesadas, por mecanismos de destrucción verbal que resultan impresionantes. Todos los poemas de Episodios gozan de ese perfume de intertextualidad pero, al mismo tiempo, vibran en dos direcciones, la primera una hondura de reflexión cuya capa quevediana es innegable, la segunda, una fuerza verbal destructivo-constructiva, uno de cuyos paradigmas es el Oliverio Girondo de En la masmédula. Sin embargo, hay en el libro dos series de poemas: una, la mencionada de la reescritura, otra, poemas breves articulados todos por un eje metafórico directo (‘Como el que...’) que los inicia a todos; este conjunto hace como de segunda voz reflexiva a la más desgarrada de la primera serie. [...] En todos es como si el lenguaje, a través de marcas mínimas que se abren paso en el papel, estuviera mostrándose como gestación de la realidad. Las palabras rotas, cuyos fragmentos se niegan a desaparecer, hacen el dibujo de una conflagración en cuyo final un principio reconstitutivo llega a dominar la escena, brumas del origen, centro en el que la dialéctica, el no y el sí, es como el horno, el fundamento en el que la poesía se cuece y entrega su testimonio.”
Noé Jitrik, en el diario Uno más uno, México, 1980.
1981
Nace Eva Lamborghini, hija de Leónidas, en la Ciudad de México.
En enero, Osvaldo se instala en Stegman 533, en la casa de Arturo Carrera en Coronel Pringles, Prov. de Buenos Aires. Ese mismo año se publica en el diario Convicción una entrevista que le hizo Luis Thonis titulada “Encuentro con O. Lamborghini, cazador nocturno de la vanguardia local”. En Pringles escribe a cuatro manos con Carrera el Palacio de los aplausos. Su salud empeora, pero el consumo de alcohol continúa, y vuelve a Mar del Plata. En noviembre, a los 41 años, vuela a España, con un pasaje pagado por su madre y su hermana.
En México, David Viñas funda la editorial Tierra del Fuego junto a Pedro Orgambide, Jorge Boccanera, Alberto Ádelach y Humberto Costantini.
1982
Tiene lugar un encuentro entre G. García y OL ni bien este último llega a Barcelona, que termina en pelea, entre otras cosas porque Osvaldo se muestra dispuesto a que García lo aloje sin haberle avisado. Osvaldo para en hoteles y no tiene nada de dinero, hasta que por medio de un amigo conoce a Hanna Muck, una alemana que trabajaba en la agencia International Editors, y que se enamora de él. Juntos se mudan a un departamento en la calle Berna. En un bar, desde la vidriera, el escritor argentino Marcelo Cohen lo reconoce. Aburrido en España, reanuda la correspondencia con César Aira. Su salud empeora y le diagnostican una úlcera que requiere tratamiento. Estalla la Guerra de Malvinas y Osvaldo Lamborghini viaja a Buenos Aires en julio. Se hospeda en un hotel cerca de Constitución, pierde peso y se deteriora al punto de necesitar una internación de urgencia en el hospital Argerich. Lo intervienen y de alta viaja a Mar del Plata. Hanna Muck viaja a visitarlo. Durante este período escribe mucho, entre otras cosas Las hijas de Hegel. Luego de un breve paso por el Hospital Británico y por la casa de amigos, vuelve a Barcelona en diciembre.
Se publica en México por la editorial Siglo XXI el libro de ensayo de David Viñas Indios, ejército y fronteras.
Ismael Viñas escribe una serie de artículos sobre Israel para Nueva Presencia y publica Estructura y perfil de la clase obrera en Palestina e Israel.
1983
Osvaldo Lamborghini comienza una voluntaria reclusión en el departamento que comparte con Hanna Muck, para leer, escribir y beber. Sobre el final de este año escribe la mayor parte de su obra más extensa que recién será editada en la década del 2000, Tadeys.
Aparece, en México, el volumen de ensayo de David Viñas Anarquistas en América Latina (Katun). Tras recorrer distintos puntos como España, México, Estados Unidos, Italia, Francia, Dinamarca y Alemania, el 13 de diciembre de 1983, vuelve a la Argentina tras los años de “exilio”, por recaer en la formulación habitual, aunque él mismo haya criticado el uso de esa palabra: “la palabra exilio no me convence, me suena un poco melodramática. Quien la quiera usar, que la use, a mí me resulta un poco enfática. Prefiero decir quienes estuvimos afuera. Porque en el ‘83, ‘84, se ha corrido mucho a ver quién se ponía medalla por haber estado afuera, por haber estado adentro. Habría que ver qué se hizo afuera y qué se hizo adentro, porque afuera es toda una gama desde las corruptelas más abyectas hasta los acomodos.”
1984
Tras su regreso a la Argentina, David Viñas se instala en Buenos Aires: “–¿Por qué decidió volver a Argentina apenas volvió la democracia? –Puede sonar un poco romántico, casi idealista, pero Argentina es el único país donde puedo vivir. Y podría decir más chico, Buenos Aires la única ciudad donde me siento cómodo. En el exilio soñaba con esta ciudad, pero como escenografía, sin habitantes. Tenía mucho rencor por lo que me había pasado”. Ese mismo año es nombrado titular de la Cátedra de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires como parte de la renovación que vive la Universidad con el retorno democrático.
Ismael Viñas analiza en una serie de artículos para el periódico El País de Madrid la realidad política Israelí.
Osvaldo Lamborghini le envía el manuscrito de “La causa justa” a César Aira y le entrega otro a Germán García en 1985. Comienza a trabajar en lo que sería el Teatro proletario de cámara, un proyecto que conjuga, a la manera de collage, recortes de revistas pornográficas retocadas y poemas. La obra, conservada en carpetas por H. Muck, consta de cerca de 600 páginas separadas en carpetas. En este link se puede ver una selección de imágenes de El teatro proletario de cámara, junto al prólogo de César Aira a la edición facsimilar española.
Fogwill publica un artículo sobre Leónidas Lamborghini en Primera Plana.
“Pero nada de lo tanto escrito y de lo poco leído sobre el gusto puede formar un gusto. En 1931 Borges formuló su teoría del gusto. Su ensayito ‘La supersticiosa ética del lector’ propone que hay 'internalizados' en la cabeza del lector una serie de temas y de modalidades de tratamiento y que el arte del autor consiste en conjugar sus tácticas para satisfacer la demanda que tales ‘supersticiones’ representan en el mercado de las ideas. Hay un deporte nacional: ocuparse de corroborar cómo la estética borgeana, compuesta en 1930, anticipa en un cuarto de siglo la lectura que unos franceses harían de los entonces ignotos maestros del formalismo ruso.
En la década del cincuenta Leónidas Lamborghini replantea la estética local. En un poema –no en un ensayo programático–, el joven poeta nacionalista describe como una forma de imposición del terror de Estado al mismo acto que el viejo maestro liberal había descrito como un inocente juego de comercio intelectual. Otro deporte: ocuparse de verificar cómo la estética de Las patas en las fuentes anticipa en un cuarto de siglo la relectura que esos mismos franceses harías de tres anómalos discursos alemanes: Freud, Marx, Nietzsche. Los tres coincidían: la gente nunca sabe lo que hace. Gelman, cuya poesía pudo romper la estética oficial incorporando todo lo que la aduana borgista mantuvo interdicto (Latinoamérica, Vallejo, la poesía europea contemporánea), en su práctica cultural permaneció –y parece seguir– fiel a la receta: satisfacer las esperanzas, las ilusiones y las supersticiones del supuesto lector.”
R. E. Fogwill, en Primera Plana, número 55 (segunda época), 1984.
1985
El 1º de agosto se estrena, en Buenos Aires, La muerte blanca sobre un argumento de David Viñas y Héctor Olivera.
Osvaldo Lamborghini se muda a otro departamento con Hanna, y en él escribe varios poemas, agrega collages al Teatro proletario y corrige algunos otros textos. Vive encerrado en pijama y pantuflas, así lo encontró G. García cuando lo visitó para despedirse, ya que regresaba a la Argentina.
El domingo 17 de noviembre sintió dolores fuertes y le pidió a Hanna que permanezca con él. Al día siguiente, el 18 de noviembre, cuando Hanna regresó del trabajo, lo encontró muerto sentado en su cama, en posición de trabajo. La autopsia aclara que la causa del deceso fue “muerte natural”, quizás provocada por un edema de pulmón y una insuficiencia cardíaca aguda. Sus restos fueron cremados en Barcelona y trasladados a Buenos Aires al año siguiente para que los conserve su hija Elvira. El domingo 24 de noviembre se publica en el suplemento Cultura del diario La razón la despedida de sus tres amigos más cercanos: Aira, Fogwill y Libertella.
1986
Leónidas Lamborghini publica Circus, Buenos Aires, Libros de Tierra Firme.
Se estrena en el Teatro Nacional Cervantes la obra de teatro de David Viñas Poder, apogeo y escándalos del coronel Dorrego, con dirección de Alejandra Boero. Ese año comienza a salir la llamada “segunda época” de la revista Crisis. Revista central para pensar una importante corriente intelectual que unió a distintos sectores de trabajadores de la cultura latinoamericana mediando los años setenta. En los frustrados años ochenta la revista intentó revivir tras el cierre al que las dictaduras cívico-militares latinoamericanas le impusieron. En el número 1 de esta segunda época de la revista, David Viñas publica el relato “¡Araca!”.
1988
Durante el V Congreso Internacional de Investigadores sobre Judaísmo Latinoamericano, organizado por la AMIA en Buenos Aires, David Viñas da una conferencia en la que recupera su historia familiar y vuelve sobre el doble linaje. Ismael le contesta a su hermano en una carta respuesta publicada en la revista Noaj: “David hizo una construcción casi sin flecos sueltos, para dividir papeles: él, el bárbaro, eligió a nuestro padre, se refugió en España de la matanza en la Argentina, pasó a México y volvió, y a mí, que elegí Israel, me asigna el lado de nuestra madre. Obviamente el lado judío. ¿Quizás también el de la civilización?” (Citado en Pilar Roca) Sobre este y otros temas trata Américo Cristófalo en la entrevista que se realizó para este número de El interpretador.
Luis Chitarroni publica Verme y 11 reescrituras de Discépolo de Leónidas Lamborghini en la editorial Sudamericana. En el año 2000 Edgardo Cardozo convierte en canciones los poemas “El gayo fané”, “La ventana” y “Reina”, de Verme.
"'Verme' es un gusano, pero es también la mirada onanista que se deleita con '…ver- / sos… sen- / cillos / en / pe- / que- / ños… a- / ni / -llos…', casi una burla de la tradición sencillista argentina. El poema más interesante de todo el libro, sin embargo, no es ni Verme ni los trabajos hechos a partir de Discépolo, sino el titulado 'Ya todo está', compuesto íntegramente por el reordenamiento de los sintagmas que aparecen en el tango 'Silencio'. Lamborghini transforma esa versión edulcorada y cursi que Gardel daba de las trincheras de la Primera Guerra en una verdadera elegía, terrible por su discreta reticencia, que pone al lector en la obligación moral, por su misma falta de indicaciones y 'apartes', de relacionarla con algún suceso de la historia argentina reciente. ¿Ya todo está en calma?"
Carlos Feiling, en Babel, n° 4, septiembre de 1988.
1989
Aparece en Buenos Aires el volumen de ensayo Yrigoyen, entre Borges y Arlt publicado por la editorial Catálogos. El volumen colectivo dirigido por David Viñas contaba con la firma de muchos entonces jóvenes críticos que luego harían carrera abriéndose en muchos casos de los preceptos viñescos. Era el primer tomo en ver la luz de una colección proyectada que abarcaría todo el siglo XX argentino, pero que nunca llegó a ofrecer al público un segundo volumen. Durante muchos años el libro fue un objeto inhallable hasta que la editorial Paradiso lo reeditó (con varios cambios) en 2006. Además de la reedición, Paradiso reinicia en ese año la publicación de la colección proyectada desde un comienzo, aunque con Gabriela García Cedro de subdirectora de colección y distintos intelectuales encargados de la compilación de los artículos.
Ismael Viñas concluye con una serie de tesis que había ido gestando durante su experiencia como activista político y las expone a través de largas reflexiones que disemina en artículos autobiográficos para la revista Noaj.
1990
Nace Franco, nieto de Leónidas Lamborghini, en Buenos Aires. Regresa a la Argentina.
1991
Leónidas Lamborghini recibe el premio Leopoldo Marechal, en reconocimiento a su trayectoria, otorgado por la Fundación Argentina para el Cono Sur.
“Hacia inicio de los años 90 la situación política y económica se hizo para Ismael especialmente tensa. Por esa época, tanto él como el propietario de Semana, Salomón Lewinsky, tienen la primera e inesperada crítica por su participación pública a favor de los laboristas, en razón de la importancia de su cargo en el periódico. Poco después el semanario entra en suspensión de pagos, y los diarios españoles donde colabora como corresponsal –El País, El Independiente, Globo– dejan de salir o simplemente van prescindiendo de sus servicios.” (Pilar Roca.) Finalmente el mayor de los Viñas termina abandonando Israel para trasladarse a los Estados Unidos donde se radica en la ciudad de Miami, Florida.
Como Sartre con el premio Nobel, a David Viñas le otorgan y rechaza la muy requerida y bien dotada monetariamente Beca Guggenheim. Viñas carga el rechazo de un sentido muy concreto: “Un homenaje a mis hijos. Me costó veinticinco mil dólares. Punto”.
1992
La editorial Van Riel, de Buenos Aires, en una edición de lujo, publica Odiseo confinado con grabados de Blas Castagna. Esta obra, escrita entre México y Buenos Aires durante 1989-1991, será reeditada en una edición rústica por Adriana Hidalgo en 2005. El libro recibe el premio Boris Vian, otorgado por un jurado que integran Juan Jacobo Bajarlía, Eduardo Grüner, Liliana Heer, Héctor Libertella, Juan Martini, Juan Carlos Martini Real, Tununa Mercado, Hugo Padeletti y Nicolás Rosa.
Nicolás Rosa, durante la entrega del premio Boris Vian en el Centro Cultural Recoleta:
“¿Cómo se traduce? Cuidado, no me refiero a la traducción lingüística, me refiero a la traducción propia de cada uno de los genios literarios y cada uno de los autores de alguna manera están entrampados en este texto. Diría que es una especie de trampa este texto, sobre todo trampa para los lectores. ¿Por qué? Porque la persona que escribe esto no es un escritor, es un lector. Está más bien de nuestro lado, yo lo siento más de mi parte que de la otra. Es un lector que escribe su escritura y escribe la gran escritura, por eso se convierte a sí mismo en su propia biblioteca. Una biblioteca, yo diría, casi casi anarquista. Una biblioteca que mezcla. Yo no usaría el término intertextualidad: él inventa una categoría mucho más interesante, mucho más potente, que es la mezcolanza. Lo dice de entrada: la mescolanza. ¿Qué es lo que mezclamos? ¿Qué es lo que mezcla la literatura argentina, qué es lo que mezcla el lector argentino? Metido como está en la literatura universitaria, aquello que de alguna manera es postulado como literatura universitaria, trata de desprenderse de eso, de eso que llamamos el discurso universitario, para meterse en esta otra cosa que es farsesca. No es tanto una parodia como una farsa, una farsa en la constitución de los textos argentinos, de los textos de esta línea que a mí me parece lo más deslumbrante de la literatura argentina contemporánea. No solamente los Lamborghini sino otros textos que van apareciendo y generalmente, digamos, el discurso universitario tiende a hacerlos desaparecer. Porque hay una lucha, hay un enfrentamiento constante ahí con respecto a esto que llamamos la crítica.
¿Cómo revalorizar, cómo poner sobre el tapete estos textos? A mí lo que me aparece como interrogante es la forma en que en esta mezcolanza se va originando cierto tipo de actitudes o de gestos, los podemos llamar gestos literarios en este texto de Lamborghini. La forma en que por ejemplo aparece la épica, una épica que de alguna manera puede postularse como tradición mezclada con ciertas formas líricas, ahí tenemos una mezcolanza muy clara. Si la lírica es el cómputo o, digamos, el cuento del Yo, el Yo que siempre engaña, ¿no es cierto?, y el yo es siempre un cuento corto, hay algo fundamental en este texto que es producto de una cosa que vamos a ver en casi todos los textos de Lamborghini: son textos larguísimos. Esa categoría todavía es de alguna manera peyorativa. Todo lo contrario. ¿Por qué escriben tan largo? A la gente no le gusta que se escriba largo. En la posmodernidad todo tiene que ser una pompa de jabón y tiene que tener un elemento totalmente efímero. Cuidado con lo efímero, tiene una larga tradición en la literatura. Lo que quiero decir con esto es que, si hay un aura de epicidad evidentemente es de una epicidad simulada, es totalmente falsa. Si hay un aire, o de alguna manera un ethos melancólico detrás de ciertas formas de lirismo, es simulado. ¿Qué es, en la escritura contemporánea, lo que de alguna manera hace que esa remitencia a las formas estilísticas del pasado aparezcan como pura simulación, como puro simulacro en el texto? De hecho, a los mejor es constitutivo de cualquier forma literaria, de cualquier acceso literario a cualquier texto. Cualquier entrada literaria implica necesariamente ciertas formas de la ficcionalidad, de la simulación. Eso sería estructural, constitutivo, pero también tiene su registro de tipo histórico. De todas maneras la literatura argentina es de entrada ya ficción de segundo grado en tanto ficcionaliza los textos clásicos. De esa manera leemos nosotros los textos argentinos y de esa manera escribimos los textos argentinos.”
“Todos admiramos a Leónidas Lamborghini y todos lo hemos copiado. Como ustedes saben los narradores copiamos a los poetas y no leemos al resto de nuestros contemporáneos. Leónidas definió una exigencia en relación con la lengua que es única en nuestra literatura; construyó un laboratorio arltiano para trabajar con la sintaxis y el fraseo y la música verbal de estas provincias. Este laboratorio de Lamborghini es el lugar donde se consume y se entrevera la historia argentina de los estilos. 'No hay que dejarles la tradición a los tradicionalistas', escribía Pasolini. Y Leónidas es un ejemplo: todas las rupturas son posibles, si uno está en la tradición. Lamborghini renueva porque dice que reescribe, retoca, reinventa, hace versiones, versos. No conozco otro poeta tan consciente de la propia tradición y a la vez no conozco en esta lengua un poeta que haya producido el corte que produjo Leónidas. Este poeta escribe en todos los estilos, en los estilos del pasado y en los que todavía no existen. Ha inventado una sintaxis, una escritura entre las palabras, un tono nuevo para volver a decir lo que la lengua dice.”
Ricardo Piglia en Clarín, 1992.
1993
Entre 1993 y 2007 el poema de Leónidas Lamborghini “Eva Perón en la hoguera” es adaptado en diferentes ocasiones y llevado a escena en Buenos Aires. Muere su madre en la ciudad de Mar del Plata. Publica Un amor como pocos (novela), Buenos Aires, Alfaguara.
David Viñas publica Prontuario, por editorial Planeta. Llamativamente, cuando todavía latían debates entre los narrativistas planetarios y los experimentalistas de la revista Babel, por Planeta Viñas publica una novela que, si bien no tan críptica o experimental como Cuerpo a cuerpo, vuelve una humorada cualquier intento de experimentalismo “a lo Guebel y afines”, y deja como bocetos de historias los intentos narrativistas de Saccomano o Forn.
1994
Se publica el libro de Leónidas Lamborghini Tragedias y parodias I, Buenos Aires, Libros de Tierra Firme. El libro reúne “Estanislao del Mate”, “La ovejíada” y “En la laguna”, poemas escritos en México entre 1977 y 1990.
1995
Se publica, en la editorial Sudamericana, el volumen de ensayo Literatura argentina y política - De los jacobinos porteños a la bohemia anarquista. Tras años de sostener como título homogeneizador el “Literatura argentina y realidad política”, Viñas decide sintetizar –ampliando epistemológicamente de ese modo el criterio– en “Literatura argentina y política”. Los noventa son años donde la política, más que la real politik, está siendo bastardeada en su misma posibilidad de ser, subyugada en el discurso social a los vaivenes de la economía liberal. Tachando el realidad, Viñas sostiene y reafirma su modo de lectura. La editorial Planeta publica también la novela Claudia conversa. Un llamativo retorno a una narración más clásica. Es nombrado profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires.
En agosto, Leónidas Lamborghini publica Comedieta (De la globalización y el arte del bufón), Buenos Aires, Ediciones Estanislao (edición del autor). En septiembre la Universidad Nacional del Litoral publica en La historia y la política en la ficción Argentina “El poder de la Parodia”, intervención de Leónidas en el Encuentro que se realizó en Rosario (1994), y en el que participaron Andrés Rivera, Eduardo Belgrano Rawson, Juan José Saer, Jorge Conti y Miguel Russo.
1996
La editorial Sudamericana publica el volumen de ensayo de David Viñas Literatura argentina y política: De Lugones a Walsh, que hace tándem hasta en su color de tapa negro con De los jacobinos a la bohemia.
En mayo aparecen Las reescrituras, Buenos Aires, Ediciones del Dock, de Leónidas Lamborghini. En este libro se publican por primera vez “Vincent” y “Pablo”, reescrituras de las cartas de Vincent Van Gogh a su hermano Theo y de pasajes de “Primera epístola a los Corintos”. Esta edición reúne la reescritura de La razón de mi vida “Eva Perón en la hoguera” (Partitas, 1972), cinco de las reescrituras y el poema “Los dos sabios” publicados en Episodios (1980), y las 11 reescrituras de Discépolo publicadas en Verme (1988). El mismo mes aparece La experiencia de la vida (novela en tres relatos), Buenos Aires, LeoS (edición del autor); que reeditará Santiago Arcos, Buenos Aires, en 2003.
“Lamborghini escribió La experiencia de la vida en largas noches de insomnio marplatense. Y, como un objeto fractal que podría servirnos para leer toda su obra, el poeta pone en órbita sus obsesiones. Dividida en tres partes, los personajes, que son máscaras dramáticas de un yo que va oscilando en distintas identidades a medida que avanza la narración, repiten lo que ya sabe un lector de Lamborghini. Por un lado, los personajes parecen existir sólo porque no pueden dejar de hablar. Por otra parte, y acá podríamos citar ‘otro movimiento de la obra lamborghiniana’, el poeta es plenamente consciente de su teoría programática. Estamos en su edad de la razón”.
Fabián Casas, en Diario de Poesía, n° 67, abril-julio de 2004.
El Diario de Poesía publica en su número 38 (invierno de 1996) un dossier que reúne la obra de Lamborghini, y que incluye textos críticos de Daniel Freidemberg, Ana Porrúa, Susana Cella y Alejandro Rubio; una entrevista de Daniel G. Helder, y una cronología de su vida y de su obra, en la que nos basamos para esta misma cronología. Allí también se publican fragmentos de La canción de Buenos Aires y del entonces inédito El jardín de los poetas, así como el inédito Miren al nono McDonald’s.
“Si bien Leónidas Lamborghini ha insistido, para desmarcarse de la actitud propagandística y sentimental que les imputa a 'esos poemas de los PC, llenos de espigas, trigo y la puta madre', en que no quiso escribir 'un poema peronista', hay un nivel en que El solicitante descolocado puede ser leído como un texto de la Resistencia. No –al menos, no solamente– la histórica, sino la que alguien, un periodista sin trabajo que vive con su familia en una casa de chapas, un aspirante reprobado al cielo de la generación del 40, le impone a una concepción de la literatura que prescribe, entre otras cosas, una posición excluyente con respecto al habla local y una pose 'alta', medio sagrada y medio burocrática, para la poesía y su oficiante, el poeta (aunque narradores y ensayistas impostan por igual). Visto este estado de la lengua, Lamborghini se inventa el personaje del bufón: el que ve lo diferente en lo idéntico y lo doble en lo único, una máquina de exponer artificios que grita que el rey, al fin y al cabo, es nada más que un traje.
El idioma de los argentinos, alrededor de los años 50: tú hablas, vos no hablás. No sólo en los poemas se cree que la rémora castiza o la preferencia de los traductores equivale a universalidad; lo más prestigioso de la narrativa de la época –de espaldas a algunos ejemplos del pasado reciente, como 'Hombre de la esquina rosada' de Borges– trasunta un olímpico desprecio hacia el castellano de estas costas. Algunos, en beneficio de un mayor realismo, acceden a algún compromiso: aśi Murena, que hace decir a uno de sus personajes: '–Pero, ¿qué supones? Que me voy a casar con vos'. [...] Pero si en Murena, Mallea, Peyrou, Victoria Ocampo y otros por el estilo esta jerga risible podía tener algún sostén ideológico, más incongruente resulta en novelistas de izquierda dedicados a la denuncia social. [...] Frente a este lenguaje áulico en prosa y en verso, las palabras de Las patas en las fuentes son una provocación.”
Alejandro Rubio, “El saboteador recalcitrante”.
“’Eva Perón en la hoguera’ reconstruye, desde las luchas por le hegemonía discursiva propias del peronismo en la década del 70 y sus cruces con otros discursos provenientes de la izquierda, los sentidos de La razón de mi vida; reconstruye distorsionando el texto pedagógico por excelencia: el cuchillo permite eliminar la pedagogía de Juan Domingo Perón y del orden sagrado y pasar a la pedagogía de una nueva Eva y del pueblo.”
Ana Porrúa, “Los incendios revolucionarios”.
1997
David Viñas publica en la colección “Desde la gente” del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos USA: Viajeros, turistas y testigos argentinos. En el programa de Cristina Mucci titulado como la clásica novela de Roberto Arlt, Los siete locos, se invita a intelectuales a debatir sobre “intelectuales y política”. Entre los invitados están David Viñas, Beatriz Sarlo, María Sáenz Quesada y Pacho O’Donnell. La “comunión de los santos” irrita a Viñas y lo lleva a practicar una división tajante: “esta convocatoria a intelectuales creo que tiene un fuerte adjetivo de tipo corporativo. Lo que nos llevaría a discriminar entre intelectuales e intelectuales. Fundamentalmente: intelectuales sumisos, por lo menos, e intelectuales críticos. En mi perspectiva, por lo menos”. Ahí la cámara abandona el primer plano que mostraba a Viñas mientras hablaba para enfocar la cara desconforme de Sarlo. Cuando la banda visual vuelve a Viñas, se escucha la intervención de la conductora que busca matizar diciendo que “no creo haber invitado a gente sumisa”, a lo que Viñas responde: “Estoy abrumado por la presencia de tantos funcionarios, y frente a eso quiero señalar mi discrepancia. O por lo menos: subrayar mi punto de vista”. El fugaz primer plano que muestra a Sarlo durante la intervención de Viñas adelanta lo que sucedería poco después y pasaría a la antología de anécdotas del campo intelectual: mientras Viñas continúa marcando las diferencias entre intelectuales e intelectuales y denuncia una “ceremonia de reconciliación”, Beatriz Sarlo se levanta de la mesa de debate y se retira del programa. El video hoy se encuentra accesible en youtube: http://www.youtube.com/watch?v=XI4GKzpIOlw
1998
Se publica en Buenos Aires el libro de ensayo de David Viñas De Sarmiento a Dios – Viajeros argentinos a USA (Sudamericana). Viñas supo ver en el viaje una forma de la incorporación del intelectual a la vida comunitaria. Del viaje a Europa en el siglo XIX y hasta mediados del siglo XX pasando por el viaje a USA mirado desde la matriz del presente neoliberal en el que se escribe ese libro. El título de este nuevo libro, yendo de Sarmiento a Dios, plantea ese recorrido: desde el figurón intelectual del siglo XIX hasta el redactor en jefe de las guías turísticas y mercantiles que facilitan el recorrido por los shoppings de Miami en el cierre del siglo XX. En la colección “Desde la gente” del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, en 1997 Viñas publicaba USA: Viajeros, turistas y testigos argentinos. Allí antologaba y prologaba fragmentos de los autores que luego analiza en el prólogo y expansión de lo cual es el libro De Sarmiento a Dios.
1999
En enero, Ricardo González, bajo el sello LeoS, publica en Buenos Aires su estudio crítico La poesía de Leónidas Lamborghini.
También en enero, bajo el sello Folios, Elvio Vitali publica Perón en Caracas, poema dramático. En julio Adriana Hidalgo Editora publica El jardín de los poetas (México 1997-1990). En el prólogo titulado “Cancel de entrada”, Leónidas Lamborghini explica: “Durante los años de mi exilio en México, entre 1977 y 1990, escribí este ‘Jardín de los poetas’ en obvia alusión a El jardín de las delicias de El Bosco. Pero aquí se trata de una Humanidad de poetas. Poetas martirizados todo el tiempo por la necesidad de inspiración, de soñar, seguidos del fracaso a pique del poema”.
“La sensación de que con El jardín de los poetas Lamborghini quemó al fin sus naves, de que su tentativa llegó a un colmo, es engañosa, sobre todo si se tiene en cuenta que, aunque aparece publicado ahora, este libro es anterior a sus dos últimos de poemas, Odiseo confinado y Comedieta, en los que se lo ve lanzado a contar cosas a través de un discurso más directo y lineal que en el de su obra anterior, y de formas tan tradicionales como el terceto dantesco. Es que, contra lo que se supone, Leónidas Lamborghini no es un rupturista ni un provocador (como lo fue su hermano Osvaldo, por ejemplo): Lamborghini está siempre fundando de nuevo la poesía, no importa por qué medios, así sean los más convencionales, porque nada decide más sus operaciones que una extrema fidelidad al trabajo con la escritura: es la obra misma la que manda.”
Daniel Freidemberg, en Clarín, 2000.
En noviembre se publica Personajes en penehouse y otros grotescos en Ediciones del Dock.
2000
En el mes de octubre la editorial Colihue publica el ensayo de Carlos Belvedere Los Lamborghini, ni “atípicos” ni “excéntricos” en la colección Puñaladas, dirigida por Horacio González, dedicado a los hermanos.
“Cuando decimos Lamborghini y evocamos la literatura de los hermanos Osvaldo y Leónidas, pronunciamos los nombres más dramáticos de la literatura argentina contemporánea. Ambos Lamborghini ven la literatura a través de sus huecos, sus roturas y estropicios. Es como si una perspectiva de vacío enviase la literatura hacia el sacrificio de todo lo dicho, hacia su martirio adulterino y glorioso.”
Horacio González (contratapa del libro).
2001
En abril, la editorial Adriana Hidalgo publica carroña última forma de Leónidas Lamborghini. “A un solo paso de mis Obras Completas me he visto (he alcanzado a verme), en este cuerpo verbal en descomposición, como en una última forma de vida que, como tal, seguía bullendo”, declara Lamborghini en su prólogo.
“‘Horror a la lápida’, dice Leónidas Lamborghini de carroña última forma. ¿A qué lápida? A la de la ‘obra completa’. Era justo que Lamborghini también recibiera el premio de una obra completa, en un tiempo en que buena parte de los grandes poetas argentinos contemporáneos lo recibieron. Pero Lamborghini eligió el disloque en vez de la 'sucesión almanaqueril'. Tomó su obra poética, desde El saboteador arrepentido para acá, y realizó con ella un trabajo de 'intrusión' de unos textos con otros, rompiendo de esta manera la ilusión de la sucesión cronológica, con lo que carroña última forma se convierte en varios libros a la vez: el que es, y todos los que cita. […] Es verdad que la primera impresión visual puede llevar a relacionar carroña... con la gestualidad del vanguardismo genérico. Sin embargo, cada uno de los recursos puestos en juego aquí están, como decía Pound, 'cargados de sentido'. De este modo, Lamborghini no sólo cierra de manera brillante 40 años de poesía: es un siglo, que se abre en 1922 con la publicación de La tierra baldía, de T. S. Eliot, el que se cierra aquí, y del que este libro da cuenta.”
Martin Prieto en Clarín, 2001.
“El sistema dominante es la sintaxis dominante. Entonces vos operás sobre la sintaxis del sistema dominante y ahí empieza la ruptura necesaria. Porque eso es lo que no te aguantan. Y además el problema de ilegibilidad. Yo en carroña última forma jugué con eso también: un poema que no se pudiera leer. O que se fuera armando, que el lector lo fuera armando a medida que lo lee. Porque ya no es la palabra hecha paso. El personaje es un vagabundo, siempre. Es un deambulante, de esos que piensan mientras caminan y tienen ese monólogo. Digamos que la misma palabra hecha paso, y cuidado con trastabillar porque te vas a la mierda. Pero en carroña ya es la sílaba hecha paso, o la letra hecha paso… Ves la 'a' ahí. Pisála bien. Pisála bien porque si no no pasás; tenés que volver a leer todo de nuevo. Entonces eso es lo que hincha. Porque hay lectores y lectores. Uno está pensando en un lector de este tipo. Hay lectores para leer, bueno, las novelas que saca Planeta o Clarín…”
Entrevista de Sergio Raimondi a Leónidas Lamborghini, publicada en poesia.com.
La editorial rosarina Beatriz Viterbo publica el ensayo de Ana Porrúa acerca la obra de Lamborghini, Variaciones vanguardistas. La poética de Leónidas Lamborghini.
“Su poesía es muy original, única en el contexto del grupo Poesía Buenos Aires en que comenzó a darse a conocer; una poesía dramática, dialógica, de impronta política, que derivó hacia el recorte, el autocollage, la reconstrucción, y después hacia la parodia, que no ha perdonado a Homero, a Dante o a la gauchesca. Su bibliografía es algo enredada pues casi todos sus libros toman elementos de los anteriores para reelaborarlos o desarrollarlos.”
César Aira, en Diccionario de autores latinoamericanos, Buenos Aires, Emecé/Ada Korn Editora, 2001.
2002
En mayo sale a la calle el número 8 de la revista La escena contemporánea. A buen tiempo con su tiempo, la revista está ilustrada por el GAC (Grupo de Arte Callejero) y versa en su editorial y artículo central sobre los recientes sucesos de diciembre del 2001. Cierra el número una larga nota de David Viñas sobre La Nación. Quienes seguían la trayectoria y las intervenciones de Viñas sabían que solía vérselo en el bar La Paz, seguramente subrayando y remarcando el modo en que el diario de los Mitre organiza la realidad para la burguesía bienpensante argentina. En esta revista sistematiza y pone en perspectiva muchos de los modos que registró en esas lecturas frenéticas del diario sábana.
Cuatro poemas de La canción de Buenos Aires (1968) de Leónidas Lamborghini son traducidos al inglés y publicados en Poetry ireland review, Anthology of argentinian poetry. Un fragmento de Las patas en las fuentes (1965), “El letrista proscripto” es traducido al alemán como «Der geächtete Textdichter» para la antología Einen tango, bitte!
2003
Tras varios años de no dictar clases en la Facultad de Filosofía y Letras y quedar sólo a cargo de la dirección del Instituto de Literatura Argentina “Ricardo Rojas”, dependiente de la Facultad, Viñas vuelve a dictar clases en las aulas de Puán 480, en medio de un desbordante público. Son los años inmediatamente posteriores al estallido de diciembre del 2001 y del regreso de la mirada politizante y crítica de Viñas. Este mismo año, la editorial Santiago Arcos emprende un programa de reedición de la obra de Viñas. En el 2003 reedita Indios ejércitos y fronteras.
La editorial Paradiso de Buenos Aires publica el libro Lumpenburguesías de Ismael Viñas. En el BAFICI se presenta la película de Eduardo Montes Bradley sobre Ismael. León Rozitchner y Noé Jitrik asisten a una de las proyecciones.
En junio “El grotesco como arte bufo”, de Leónidas Lamborghini es incluido en Historia crítica de la literatura, La lucha de los lenguajes, Vol. 2, Emecé, Buenos Aires. En agosto la editorial Eloisa Cartonera publica un fragmento de Trento (novela)y algunos comiqueos de Comedieta. También en agosto, Paradiso, Buenos Aires, publica su poemario Mirad hacia Domsaar.
En una nota titulada “La realidad intraducibe” en la revista Punto de Vista, Alfonso Mallo afirma: “Cualquiera que suba a esas galerías con forma de caracol, y tolere la extenuante tarea de caminar siempre ascendiendo, verá que, al final, en lo más alto, es posible ver todas las capas que lo forman y que, por su lógica urbana, siempre están en movimiento. Desde el lenguaje, Lamborghini demuestra que tal cosa es posible y, en el sentido rítmico de quien, cada tanto, se detiene a descansar durante el ascenso, dispone los versos en la página alternando entre momentos de gran velocidad (versos cortos) con otros de agobiante detención (párrafos completos sin cortes). La sensación que queda es la de que se está ante todas las posibilidades de la reunión infernal de un grupo de personajes en el medio de la nada, a punto de partir pero detenidos (por la historia, la desgracia y el lenguaje) en un destino para cual no hay remedio sino apenas diversas maneras de asediarlo.”
En septiembre aparece Trento (novela), publicada por Adriana Hidalgo Editora.
“En cualquier lectura solemos recorrer varios itinerarios. Un texto como Trento puede justificar una política de lo actual, trazar líneas: una actualidad política dentro de los regímenes de las posibilidades, de la prudencia textual. Trento puede ser cualquier cosa porque elige la ruptura como condición de posibilidad de su goce y porque el sentido es construido a lo largo del texto. Trento elige, entre algunas de sus líneas y fracturas, reacomodarse en la geografía política pampeana, reescribir de alguna manera, de otra manera, el mito violento que dio origen a la nacionalidad: Rosas y El Matadero existen como ámbitos trazados por la política, por un régimen de dominio sobre los cuerpos: violencia originaria que está presente en toda la literatura argentina, desde El matadero a El niño proletario, pasando por Operación Masacre y Cadáveres. Trento aparece como un espacio imaginario más parecido a la Pampa sarmientina, que a una ciudad renacentista: 'Soñé que Gitona corría por una pampa húmeda perseguida por un monstruo bestial que se parecía en un todo a Abraxas; o tal vez era yo mismo: en los sueños todo se confunde'. Teoría del sueño, o teoría política sobre el ser nacional, Lamborghini, en todo caso, elige la inestabilidad del borde, la imposibilidad de representación de las fisuras. Echeverría, Sarmiento, Walsh, Borges, Lamborghini (ambos), Perlongher, entre otros, cuando no todos, son absorbidos por la violencia nacional. Trento absorbe la violencia constitutiva de la Argentina, y la violencia contemporánea: 'Siguen apareciendo en el Adigio cadáveres de niños a los que se les ha hecho el mal'. Trento habla de la argentina justamente porque calla todo lo que tenga que ver con su representación anecdótica. En los silencios del texto aparece el sonido ensordecedor de la grieta que abre todo el cuerpo textual; de ella escapa la Argentina desgarrada como sonido de una profunda dis-locación violenta: Agrio es el país violentado.”
Gonzalo Basualdo, “De bulbos, política y maquinaria erótica: notas sobre Trento de Leónidas Lamborghini”, en El Interpretador nº 15, 2005.
2004
Ismael Viñas publica La nueva etapa del imperialismo, por Paradiso.
David Viñas recibe el Premio Konex Diploma al Mérito en el rubro “Ensayo literario”. La editorial Paradiso, de Buenos Aires, reedita el ensayo Anarquistas en América Latina y Américo Cristófalo se convierte en el editor de los dos hermanos.
La Fundación Konex le otorga a Leónidas Lamborghini el Diploma al Mérito en Poesía Quinquenio 1999-2003, el jurado estuvo conformado por Manuel Antín, Jorge Aulicino, Hugo Beccacece, Luis Chitarroni, Jorge Dubatti, Horacio González, Angélica Gorodischer, Silvia Hopenhayn, Daniel Link, Félix Luna, Jorge Monteleone, Jorge Panesi y Osvaldo Quiroga, entre otros. En octubre Paradiso publica la versión definitiva de Comedieta: La risa canalla (o la moral del bufón), en la que Leónidas reelabora los comiqueos de Comedieta y publica otros nuevos. En una entrevista en la revista Atmósfera, en 2005, Lamborghini dice: “Cuando ya no tenés más nada, tenés la risa. El Quijote está hecho en base a la risa de un hombre vencido. El tipo ya se ríe de sí mismo, porque él quería ser un Quijote. Está la risa del bufón también. La risa del bufón es la que controla la locura del poder. Vos lo ves en los bufones de Shakespeare. Le dice: 'qué vas a ser rey, vos sos un estúpido, sos un imbécil, mirá lo que hiciste'. Y no puede estar sin el bufón. Lo busca, ¿dónde está? El Martín Fierro es un bufón del sistema. Está diciendo 'guarda que'... Está controlando. Y Ascasubi y todo el gauchesco nace con una idea de controlar. (…)Y el gauchesco es esa risa. Es una risa oblicua, si vos no leés esa risa ahí, no leés nada…”
2005
La editorial Santiago Arcos continúa con su política de reedición de David Viñas y ofrece los ya entonces inhallables Literatura argentina y política: de los jacobinos porteños a la bohemia anarquista y Literatura argentina y política: de Lugones a Walsh. Como acompañamiento crítico, la entonces secretaria académica de la unidad académica que dirigía David Viñas, Marcela Croce, publica una versión en libro de su tesis doctoral: David Viñas, crítica de la razón polémica, donde analiza las operaciones críticas de Viñas en su obra ensayística. En este link publicamos un artículo de M. Croce sobre Prontuario de David Viñas.
Leónidas Lamborghini recibe el premio a la cultura Arturo Jauretche, otorgado por el Instituto Superior “Dr. Arturo Jauretche” en reconocimiento a su obra. En mayo la revista digital Atmósfera publica un dossier dedicado a Lamborghini que incluye una entrevista realizada por José Villa, Juan Desiderio y Mario Varela; una bibliografía con imágenes de varias tapas de sus libros; una antología de sus textos; un videoclip con una lectura del poeta e imágenes relacionadas con su obra y su persona.
2006
En una edición al cuidado de Adriana Bocchino, y con una entrevista suya a David Viñas añadida como epílogo, se reedita, con la sustracción de un capítulo, la novela Cuerpo a cuerpo por la editorial marplatense Estanislao Balder-Edicol. Ese mismo año David publica su novela Tartabul, o los últimos argentinos del siglo XX, y la editorial Paradiso retoma un viejo proyecto: la edición de los tomos de crítica de la literatura argentina del siglo XX que había empezado a publicar la editorial Catálogos en 1989.
El Fondo Nacional de las Artes (Buenos Aires) publica en septiembre Leónidas Lamborghini. Antología poética. En octubre Paradiso publica Encontrados en la basura.
En el prólogo a la antología, “Confinado… a la poesía”, Noe Jitrik escribe:
“La evidente aspereza de los primeros poemas de Leónidas Lamborghini podía relacionarse con lo que yo podría designar como un esguince interpretativo: Las patas en las fuentes, por ejemplo, y luego El solicitante descolocado podían haber sido leídos como movidos por un referente inmediato y fuerte, el peronismo y sus prolongaciones o antecedentes. Sin embargo, de entrada y ya puestos en materia, no era así. En punto a asperezas se entendía un modo de representación de lo inmediato y cruel de la vida, pero en la poesía de Lamborghini no es de ninguna manera eso; lo tradicional, realismo boedista o delicado ultraísmo o incluso surrealismo, cifraba su dicción y su eficacia en la imagen: la aspereza, de la que Lamborghini nunca se desprendió, pareciera adherida a su modus poético, en, y parece simple decirlo, la sintaxis [...] Hay dos momentos en los que se juega toda su poética: lo abrupto del verso y la constante, obsesiva repetición, con consecuencias semánticas indudables: de ellos sale, como por un prodigioso vertedero, lo más parecido que puede haber al sentido. [...] Lo que sí puede afirmarse es que su voz es única y que en todos sus libros, en todas sus intervenciones, esa voz no sólo es sonora, es también luminosa, posee también la congruencia de una poesía que no cede.”
“Lamborghini ha sido comparado con Arlt. Un personaje de Piglia señala que Arlt escribía como si quisiera arruinarse, desprestigiarse, humillarse, que tenía un estilo criminal y hacía todo lo que no se debe hacer, todo lo que está mal. Cualquier profesor de básica puede corregir una página de Arlt, pero nadie puede escribirla. Y es que Arlt escribe contra la idea de estilo literario; esto es, escribir pulcro, prolijito, sin gerundios, sin palabras repetidas. La defensa del estilo en la Argentina de principios del siglo XX fue una reacción contra el impacto de la inmigración que, para las clases dominantes, amenazaba con corromper y destruir la lengua nacional (identidad, pureza). La literatura tenía la sagrada misión de preservar y defender la lengua nacional frente a la mezcla, el entrevero y la disgregación producida por las hordas de polacos, italianos, rusos, entre otros. Arlt -y Lamborghini después- trabajan en un sentido completamente opuesto; para ellos el lenguaje es un conglomerado, una marea de jergas y voces, la lengua nacional es el lugar donde conviven y se enfrentan distintos lenguajes, con sus registros y tonos. Esto es clave para entender la literatura argentina del presente. Y el que mejor encarna en poesía este entartete kunst es Leónidas Lamborghini"
Germán Carrasco, en El Mercurio, Chile, 2006.
2007
Al promediar los cincuenta años de la revista Contorno la Biblioteca Nacional pone circulación una edición facsimilar. Esta edición lleva una breve nota de Horacio González, director de la Biblioteca, y una valiosa introducción a cargo de Ismael Viñas. Luego, el facsimilar de toda la colección de la revista que vale oro. En el 2011 la Biblioteca hace lo propio con Literal. Entre ambas ediciones acaso se esté describiendo el humus crítico desde el cual se percibe y produce la literatura y la crítica literaria en el presente.
También en el 2007 aparecieron dos nuevos tomos del proyecto de David Viñas iniciado en 1989 con Yrigoyen entre Borges y Arlt. En este caso, tras la reedición del primer tomo, la editorial Paradiso publicó Literatura argentina del siglo XX: La década infame y los escritores suicidas (1930-1943), compilado por María Pía López y Literatura argentina del siglo XX: El peronismo clásico (1945-1955), descamisados, gorilas y contreras, compilado por Guillermo Korn. Ambos dirigidos como el de 1989 por David Viñas y con García Cedro de subdirectora ahora. Ambos, también, coeditados por Fundación Crónica General de América Latina, que editara la antología sobre Bolívar.
En la editorial de la Fundación Crónica General de América Latina, compila junto a Gabriela García Cedro una Antología polémica con textos sobre Simón Bolívar. El tomo lleva una suerte de advertencia bajo el rótulo “Tres o cuatro cosas”. Vale la pena reponer su comienzo al menos: “América Latina –a lo largo de muchos años y desde la perspectiva porteña– ha sido mal analizada o desconocida. Una larga tradición liberal indiferente, autocomplaciente y arrogante sólo se preocupó, de manera prioritaria, por lo que llegaba de Europa. Pocas, muy pocas han sido las excepciones argentinas en este aspecto. Desde Crónica General de América Latina nuestro proyecto apunta a subsanar esas deficiencias” (D.V. /G.G.C.)
Adriana Hidalgo Editora publica El jugador, el juego, de Leónidas Lamborghini.
“Pocas veces vemos a un escritor renunciar a la consagración para enfrentarse a lo nuevo que él inventa y al infinito que está ahí. El jugador, el juego es una pequeña pieza de cámara que cuenta la desesperación y la alegría, las dos cosas sostenidas al mismo tiempo del que está solo en el viaje.” Hugo Savino
Guillermo Korn invita a Leónidas a que publique “Resonancias de una risa” en Literatura argentina siglo XX, “Adán Buenosayres: la armonización tutelada”, Tomo 4 de editorial Paradiso. En la ciudad de La Plata, durante 2007 y 2008, se pone en escena la obra “Trento”, adaptación de la novela hecha por Claudio Cogo.
2008
Con motivo del 50° aniversario de la aparición de la voz de “el solicitante descolocado” en Al público (1957), Paradiso publica en junio la versión definitiva de El solicitante descolocado en la cual Leónidas estuvo trabajando durante 2007. El solicitante descolocado, poema en cuatro tiempos... un poema cuyos cuatro tiempos son: I Las patas en las fuentes, II Ese mismo (versión definitiva de La canción de Buenos Aires), III La estatua de la libertad, IV Diez escenas del paciente.El libro, con prólogo de Américo Cristófalo y Hugo Savino, fue presentado en la Biblioteca Nacional con intervenciones de Ricardo Piglia, Horacio González y Américo Cristófalo. Esa noche Leónidas leyó pasajes de El solicitante descolocado y de Últimos días de Sexton y Blake y se proyectó parte del video documental que realizaron Esteban Bértola y Andrés Monteagudo acerca de Leónidas, llamado también El solicitante descolocado. En este link se puede ver un fragmento de la película junto a una nota de los realizadores.
“Lo intolerable para los organizadores atemporales de poesía es que El solicitante esta siempre empezando, entrando por el aro. Leónidas Lamborghini es pensamiento poético. Y una moral. Y un cuerpo. Ligados, históricos. No separados. Leónidas Lamborghini no vive en la morada del ser, en la choza del parque Pereyra Iraola, o en la Córdoba profunda. Leónidas Lamborghini reinventa. Soporta la zozobra, la soledad y la felicidad del que reinventa. Las esencializaciones adoran la poesía. El Solicitante nace desesencializado, desocupado, un loco que lee a Dante, a Hernández, a Discépolo, a Joyce. Y también lo tiene a Eliot. Lee solo. Leónidas Lamborghini lee solo. Y apoya el oído. Todo su poema nace de esa actitud: apoyar el oído. (…) No se dijo 'voy a hacer poesía', aceptó el olvido para ir a lo nuevo. Toda la aventura de una voz que no muere con la época, porque escucha lo transitorio de ella.”
Américo Cristófalo y Hugo Savino, “50 años de Solicitante” en El solicitante descolocado, Paradiso, 2008.
En agosto Emecé publica su libro de ensayos Risa y tragedia en los poetas gauchescos cuyo punto de partida fue el seminario “La risa en la poesía gauchesca”, del que Lamborghini estuvo a cargo en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Entre 2008 y 2009 es llevada escena “Perón en Caracas”, adaptada por Jorge López Vidal y protagonizada por Daniel Di Cocco.
Trabaja en la corrección de El macró del amor y de Siguiendo al conejo. Termina de escribir Últimos días de Sexton y Blake.
La Biblioteca Nacional edita en la Colección Bicentenario un libro que homenajea un viejo libro de cuentos de David Viñas: reescribiendo el título del libro de cuentos de 1963, Las malas costumbres, en el 2008 se publican Las buenas costumbres, un pequeño volumen que reúne tres cuentos de Viñas y un texto sobre Rodolfo Walsh. El volumen se completa con un pequeño prólogo sin firma que comienza diciendo: “En Viñas hay una progresiva marcha hacia el misterio del monólogo, en el cual éste se desmenuza en voces perdidas, surgidas como de un planeta que envía tan solo astillas incompletas de todo lo que alguna vez fue escuchado” y termina “Viñas: entre la intimidad protegida por un humor piadoso y la historia resquebrajada, rota”.
En diciembre la editorial Mansalva publica Osvaldo Lamborghini: una biografía, libro definitivo sobre su vida y obra en el que Ricardo Strafacce trabajó durante más de diez años. La presentación estuvo a cargo de Fogwill, Francisco Garamona, Pedro Rey y el autor.
2009
Maximiliano Crespi publica en la editorial de Bahía Blanca 17 grises el ensayo El revés de la trama, donde dilucida la intervención crítica de Viñas en un análisis minucioso del fundamental libro de crítica: la edición de 1964 de Literatura argentina y realidad política. Este libro, señala Crespi, en tanto comienzo de su trayecto intelectual, define la obra siguiente del autor, y sentencia: “La aparición de Literatura argentina y realidad política señala además la irrupción de un acontecimiento significativo, que supone un cambio concreto en la historia de la crítica literaria argentina: después de él no se podrá pues ya escribir crítica bajo el régimen de la inocencia sin que esa misma inocencia sea puesta bajo sospecha”. En diciembre de 2009 la Biblioteca Nacional adquirió un importante conjunto de documentos que David Viñas produjo a lo largo de su vida intelectual. Se trata de los materiales recopilados y producidos por él en su investigación sobre la figura de Lucio V. Mansilla. Los papeles reunidos por Viñas incluyen tanto sus apuntes, borradores, escritos inéditos de diverso tenor y extensión, como todos aquellos materiales que fue reuniendo a lo largo del tiempo. Entre estos papeles cuentan recortes de prensa, publicaciones, capítulos de libros de y sobre Mansilla, copias de correspondencia, mapas, planos y otro tipo de documentos consultados por el propio Viñas en archivos y bibliotecas. (http://www.bn.gov.ar/david-vinas). De este modo, su archivo personal se encuentra hoy a disposición de investigadores.
Leónidas Lamborghini muere el viernes 13 de noviembre en Buenos Aires. Su cuerpo fue velado en la Biblioteca Nacional y cremado en el cementerio de la Chacarita. Sus cenizas fueron esparcidas por distintas personas en diferentes lugares.
2010
La editorial Paradiso publica póstumamente Siguiendo al conejo, una reescritura de Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, en edición bilingüe español-inglés, con traducción realizada por Flavia Lamborghini. Se estrena el documental El solicitante descolocado, de Esteban Bértola y Andrés Monteagudo.
Ediciones De La Flor publica una adaptación a historieta de la novela Los dueños de la tierra. Con dibujos de Dante Ginevra y guión de Juan Carlos Kreimer. En medio de la mentada “crisis del campo” que divide a la opinión pública en la Argentina, la actualización de la novela de Viñas originalmente publicada en 1958 ilumina la productividad del modo de pensar la historia de Viñas, y obliga a pensar en las constantes con variaciones de la política nacional. Como decían esos versos de César Fernández Moreno que narraban su genealogía: “fue así como ese abuelo españolísimo gauchísimo /fundó una dinastía de capitanes de frontera /es decir de terratenientes /es decir de políticos conservadores”. La editorial Paradiso publica el tomo VII de la colección “Literatura argentina siglo XX”, De Alfonsín al menemato, coordinado por Rocco Carbone y Ana Ojeda. De modo paradójico para quien ha rechazado premios como la Beca Guggenheim, que buscó siempre la confrontación crítica frente a la “comunión de los santos” y que sostuvo su libertad de intelectual crítico frente a los intentos de cooptación sistémica, en el 2010 la diputada María José Lubertino presenta en la Legislatura porteña el proyecto de Ley que declara “Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires al Señor David Viñas” (así, todo con mayúsculas).
2011
La editorial Paradiso publica póstumamente Últimos días de Sexton y Blake, una serie de poemas que Leónidas Lamborghini dejó terminada antes de morir. La editorial Stanton publica El genio de nuestra raza. Las reescrituras de Leónidas Lamborghini.
El 10 de marzo del 2011 fallece David Viñas en la ciudad de Buenos Aires. “Murió el último intelectual del siglo XX”, se lee entre las necrológicas y homenajes. El siglo XXI promete no olvidarlo. Como Leónidas Lamborghini y Fogwill, que fallece en 2010, fue homenajeado en la Biblioteca Nacional. El homenaje reunió un importante número de intelectuales y escritores. Entrevistado por Télam en esa ocasión, Ricardo Piglia recordó que “David muchas veces era arbitrario, rápido para cierto tipo de conclusiones, pero tuvo la virtud de ser fiel a un modo de leer y no dejarse interceptar por las modas críticas, como suele suceder a menudo en la literatura argentina”. Horacio González, por su parte, reconoció que “(Viñas), queriendo ser un escritor del realismo, tomando el lenguaje en su materialidad, se convirtió en el máximo creador de metáforas de la crítica literaria y también de la novela. Finalmente, se puede decir que fue el gran retórico argentino”.
Ismael recuerda a su hermano David en un texto de Eduardo Montes-Bradley publicado en el blog Cultura para todos.
"Anduve de paso por el trópico. No por placer. Conforme pasan los años, la fruición se desplaza al Polo Norte. Sin embargo quedan asignaturas pendientes, afectos relegados a la sobra de alguna palmera. Entonces uno regresa, se acerca. Silbo: “Voy, por la vereda tropical”. Pienso Carlos Barocela. Mejor no. Siento arena hasta en el pensamiento, me duelen los hombros, no soporto a los insectos, la gente atontada, el miserable sol de primavera. Como dije, no vuelvo por la geografía, ni por el afiche.
Los afectos, en eso estaba pensando
Anduve de paso por el trópico y me sumé a la mesa de los miércoles en la que mi viejo e Ismael Viñas se sumergen en tsunami de cafés. Uno tras otro: espresso (English). Mi padre está igual, Ismael igual menos un hermano. En realidad los dos están igual si se tiene en cuenta que un año antes del encuentro al que aludo había pasado a mejor vida el tío Horacio. Ahora estaban los dos solos, conmigo, pero sin hermanos, ni padres. Ismael habla siempre de sus padres, el mío de los suyos. Ambos referían con frecuencia a sus hermanos. Sus hermanos también hablaban de ellos. Un día, en La Paz, David que sobrevivió a sus padres y a sus hijos me increpó como si fuera culpa mía (el exilio, no así la muerte): “¿Acaso Ismael piensa morirse sólo en la Florida?” La muerte se piensa, en eso tenía razón. El miércoles Ismael me dijo que lamentaba que David se hubiera quedado tan solo en Buenos Aires. “Lo encontraron cagado y deshidratado en su departamento. Para cuando lo llevaron al hospital ya era demasiado tarde”, dijo. Para Ismael, David murió en el exilio. Se me ocurre que algo de razón hay en esos miedos: uno siempre esta solo, y no es aconsejable vivir tanto. No recuerdo si Borges me dijo o si simplemente dijo y yo lo hice propio: “La Biblia aconseja vivir hasta los setenta”. Setenta es un buen número siempre y cuando uno no se acuerde del consejo la víspera de cumplir los sesenta y nueve.
El Exilio
Hasta la muerte de David, yo entendía que el exilio estaba marcado por un factor casi exclusivamente geográfico. Hoy pienso que el tiempo puede determinar circunstancias análogas. Con el tiempo, todo tiempo pasado fue mejor si no se toman las precauciones del caso. Sabemos, sé, que se trata de un embuste. Todos los tiempos son tan buenos como cualquier otro, y casi siempre los últimos son irremediablemente mejores aunque la memoria se empeñe en demostrar lo contrario. Creo que Ismael se diferencia de muchos de sus antiguos compañeros de Contorno al pensar el presente en términos de conformidad mientras que Rozitchner se resiste. David tampoco parecía muy convencido de que vamos bien encaminados. Sin embargo, me siento cómodo escuchando a Ismael hablar de un futuro venturoso, donde las circunstancias permiten que la carga se acomode, donde hay más lugar para pensar, donde se encuentran soluciones parciales porque las otras ya sabemos que no existen. Ismael lleva treinta años en el exilio y acabará muriendo en su casa, en un barrio de negros, en el trópico. David parece haber resistido todo lo que pudo en una isla inhóspita, o habitada por engendros de un futuro que siempre le reservó una mesa en el bar de la esquina. El hermano de mi padre también murió en el exilio, a veinte cuadras de la casa donde había nacido a orillas del Paraná. Lima Quintana decía que solo en la tierra donde se nace se pisa el pasto, en cualquier otra comarca se levita. O algo así, dijo alguna vez. Yo creo que Hamlet se equivocaba en eso también.
Durante muchos años busqué un lugar donde vivir sin demasiado éxito. Fueron catorce mudanzas, seis países, once estados, cuatro esposas. Un día dije: “Qué buen lugar para morir” y había dado con éste a dónde hoy regreso de un viaje al trópico. Welcome Home. Creo que uno nace buscando ese lugar donde morir, y que David supo que no podía morirse en Madrid cuando vio a los parroquianos de un bar levantar el brazo y cantar “De cara al sol” como lo hacían Rodolfo Walsh y Piri Lugones. Lo que no sabré es si David pudo imaginar que no habría lugar para sus huesos en el panteón familiar de Monte, porque un buen día el intendente decidió demoler la bóveda y tirar los restos viñosos a la laguna. Quizá por eso David eligió un departamento del centro, tal vez no tuvo alternativa. Quizá ni siquiera fue una consideración suya, y lo es mía. Pienso: en Buenos Aires tenés que ser argentino si querés inaugurar la Feria del Libro. Saberlo es también saberse en el exilio. Lo demás son fotos. Fotos de Ismael charlando con mi viejo, tomando café, jugando con tazas de porcelana. Digo: acá es primavera, y acabo de desensillar.
La muerte
Mi última escapada a Buenos Aires tuvo por residencia el estudio de León Rozitcher. La ventana del cuarto que da al golf, el golf que da a los lagos, los lagos y más allá Lugones. ¡Qué familia la Lugones! Después, como se sabe, el río. León parecía preocupado. Me dijo: “La cremación es el último recurso del capitalismo frente al cuerpo”. Creo que eso fue lo que dijo. Cito de memoria. Me llamó la atención el comentario, después de todo el discurso marxista en el que abrevé desde muy temprano tenía la cremación como paradigma de la liberación del hombre sobre la especulación inmobiliaria. Así se pensaba entonces, cuando los marxistas no eran conservadores. Pero ahora León me decía que no, que había que replantearse el tema, que el entierro era la solución humana: la tierra, la madre, el cuerpo. Esas son palabras que en boca de Rozitchner suenan distinto, tienen otra dimensión. También habló de su madre. No fue la primera vez. León siempre habló de su madre, también suele recordarme que la mía existe. No porque me haya olvidado, sino porque sabe de qué habla. Yo tengo un retrato de la madre de los Viñas que me mira mientras escribo estas líneas. Es guapa la rusa: un pastel. De hecho es un pastel pintado por Emilia Bertolé, la santafecina que fue amante de Quiroga, no el patilludo, sino el de la selva. Argentina es un pañuelo: todo lleno de mocos. Dijo León: “la tierra” y yo me estremecí. Hay algo que une a estas personas de las que hablo, y no es una revista de contornos sino la capacidad de seguir cuestionándoselo todo. No todo: casi todo. De aquel último encuentro en la calle Pampa también conservo algunas fotografías, y otras en el parque que llaman bosques. No hay bosques en Palermo, solo parques. También conservo una filmación breve. León no quiere que lo filme porque prefiere que lo registre alguien de confianza. León hace bien. León es del 24. En el 2024 se me vence la tarjeta de compras Visa, y León va a cumplir 100 años. La última vez que León fue a ver al médico antes de operarse volvió y me dijo por teléfono que el tordo le había dicho que estaba hecho un toro. Yo aproveché parta introducir un chiste fácil y le pregunté si se lo decía por los cuernos, y León se echó a reír como un condenado. Yo no pienso en León como un toro sino como un león joven como el del Génesis (49:9). En esos términos habló Jacobo de su hijo Judas. Judas era un león, también hay un león en la bandera de Etiopía, pero ese es otro animal. Rozitchner no desciende de la reina de Saba sino de Ite Mirkin. Me acordé: mejor así. La madre del león es Ite Mirkin, casada con Shulem Motje Rozitchner. Es bueno tenerlo en cuenta. Alguien, alguna vez va a querer saber y no va a tener a quién preguntarle. Y León tenía un abuelo agricultor que se llamaba Naum Mirkin, al que le decían rabino, y que había introducido el girasol en la Argentina. Yo conservo una foto que me dio León de ese mismo rabino con una flor de girasol entre las manos. Mis fotografías son mejores que esa, pero esa es única. Digo: el exilio no es un lugar geográfico, es una fotografía.
Danza mas cabra
Pienso en David Viñas que nunca terminó de tragarme. David toleraba a pocos, y si de tragar se trataba prefería que fuesen del sexo opuesto. No así con los hombres de a pie. Sarlo dijo que David era un barra brava intelectual o algo por el estilo. Sarlo no entiende. Sarlo sale de lo común, pero no entiende. Yo tuve un cenicero de porcelana en el que podía leerse una inscripción que decía: “señores, yo soy el sargo, y si por algo valgo es porque salgo de lo común”. No sé porqué me acordé de ese cenicero si Beatriz no fuma. Vaya uno a saber. David no fue un barra brava: pero tenía poca paciencia y está bien que así fuera. Ismael, en cambio es un hombre de una paciencia casi oriental. Digamos que David fue más como su madre, la rusa; mientras que Ismael es más como… el Dalai Lama pero vestido con guayabera. Blanca, la guayabera. Aunque no siempre fue así. Alguna vez ambos trompearon. David se murió en el exilio, Ismael empuja un andador en un lugar muy lejos de Monte. Tengo entendido que León aún resiste en un hospital porteño. Nota al margen: creo que ya va siendo hora de que me haga de amigos nuevos porque estos que tengo no duran.
Quizá conozca alguien nuevo en el concierto de esta noche. El programa supone un público curioso. Primer plato: Debussy, Takemitsu, y Poulenc; de segundo: Schnittke, Brahms, y de Sarasate. Es el ultimo “Concierto de los Martes” en el campus de la Universidad de Virginia. Augustin Hadelich, violin; Robert Kulek, piano. Takemitsu nació cuando Justo daba el golpe: Ismael brindó sobre su tumba (la de Justo, no en la de Takemitsu). Paulenc nació cuatro años después de la llegada de los antepasados de León a Entre Ríos. Para cuando se estrena la Sonata No. 1 para violín y piano de Schnittke, Ismael ya había roto con Frondizi, a quien David tenía por pusilánime. David tenía un sexto sentido que le permitió darse cuenta de cosas como esa: también del embuste de la gesta cubana. El público se pone de pie, aplauden. Hadelich es un éxito, el pianista queda en un segundo plano, desdibujado. Sin embargo uno es imposible sin el otro. Sin Kulek no hay prima donna. Pienso en el hijo de puta que mandó destruir el mausoleo de los Viñas en Monte.
Coda
Leo Clarín en Internet: Murió Benedit a los setenta y tres. Ya recuerdo: no fue que Borges me lo hubiera dicho, sino que lo dijo en “Harto The Borges”: “La Biblia aconseja vivir hasta los setenta”. Leo: “Cristina Kirchner, de reposo por un cuadro de hipotensión arterial”. Pienso: no todo está perdido. Tal vez tenga razón Osvaldo Bayer al afirmar que le salvé la vida con una cámara de morondanga. No era gran cosa, pero se suponía que fueran las últimas. Bayer se moría en un hospital en la Selva Negra, pero resucitó de entre los muertos. Esto fue hace quince años. Ismael y León también posaron para mí, David se negó. Ahí tienen la prueba. En ciertas culturas primitivas, como la rosarina por ejemplo, yo sería Jodak, el médico brujo. El próximo paso sería el autorretrato. Aunque habría que ver: dicen que la magia no funciona cuando se practica en uno mismo. Qué pierdo con probar, total, ya encontré un buen lugar donde morirme, lejos de Buenos Aires, cerca del Polo Norte. También podría vender mis fotografías si consigo convencer a los demás de sus extraordinarios resultados. De ahora en más voy a sacarle fotos a todas las personas que aprecio, a los generosos, a los que cuestionan todo y se toman un café tras otro sin importar que el tordo lo tenga a uno por toro. En ese plan pienso salvar primero a los que me abrazan, aunque inevitablemente terminen por dejarme solo.”
http://josecalvino2002.blogspot.com/2011/04/david-vinas-por-ismael-vinas.html