Un Viñas y un Lamborghini polemizan sobre Evita
Por Inés de Mendonça
Para empezar a presentar estos textos en los que se cruzan David Viñas y Osvaldo Lamborghini deberíamos sincerarnos: un breve intercambio no alcanza para constituir una polémica.1 Es más, los textos a los que vamos a referirnos no intersectan de manera específica a un Viñas y a un Lamborghini o, al menos, no lo hacen con exclusividad. Tampoco hay un ida y vuelta declarado. El intercambio al que nos dedicamos tiene como emisor primero a David Viñas pero, luego, la respuesta que intenta corregirlo, impugnarlo o desplazarlo es un texto colectivo firmado por un conjunto de autores que se nombra a sí mismo como “cuatro periodistas argentinos”. Entre estos y, marcado por la jerarquía (o la burocracia), hay un subgrupo en el que se incluye Osvaldo Lamborghini en su carácter de dirigente sindical.2 Es decir que la segunda voz en este diálogo escrito es una voz plural que señala, además, su carácter representativo en tanto emergencia de una estructura gremial.
Dado que estamos leyendo en este número de El Interpretador los encuentros y desencuentros, las poéticas y trayectorias, de los hermanos Lamborghini y los hermanos Viñas parecía inevitable forzar las nociones al punto de generar el título de este artículo. Veamos qué nos permite leer, entonces, una polémica a partir de dos notas de David Viñas y una carta de lectores que firma, entre otros, Osvaldo Lamborghini. 3
Que el intercambio sea público es relevante y –aunque para polemizar hay que compartir un código, un espacio y algún tipo de preocupación– que el grado de hostilidad en las intervenciones sea alto también lo es. La vieja explicación etimológica de la polémica como guerra viene al caso. Que luego la afrenta se vuelva personal no es sino un efecto del primer artículo. Incluso del epígrafe del primer artículo. Pero ya volveremos sobre ese punto algo más adelante.
¿Cómo empieza una polémica? ¿Por qué no pensar que toda nota periodística que emita una opinión es el punto inicial de una potencial polémica?
Tal vez no sabríamos cuál hubiese sido el efecto de lectura del artículo de Viñas si no fuera por una dinámica que Marcha posibilitó y fomentó: el uso de la sección “Carta de lectores” para la intervención de los receptores del semanario y el debate con los colaboradores. Una sección que terminó generando discusiones internas con cartas que contestaban cartas, notas que contestaban cartas y así. Estas discusiones epistolares frecuentemente incluían interlocutores extranjeros, en particular argentinos.
“El destinatario buscado por el polemista puede ser otro que el blanco explícito del discurso polémico”. (Schvartzman, 2003)
Y aunque sabemos quién tira el guante para el duelo es importante, más bien, quién lo levanta. Porque la nota que publica David Viñas en el semanario uruguayo Marcha no parece, en principio, dirigida a ningún interlocutor en particular. Sin embargo es lícito asumir que esperase suscitar reacciones “polémicas” en sus lectores. ¿Por qué? Por el tema en cuestión. La misma formulación del título apunta a la discusión futura: “14 hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón”. Ese es el primer texto de nuestro corpus polémico. Aparece en la sección “Los 4 puntos cardinales”, espacio dedicado a problemas extranjeros, en Marcha del 23 de julio de 1965 y expresa desde el título y en cada una de las hipótesis una cierta voluntad de provocación.
Viñas insinúa un estado embrionario, en borrador, un texto para seguir adelante, con aquello de “hipótesis de trabajo”. Pues bien, a qué tipo de trabajo se refiere es también un motor de la polémica. El final de la nota lo hace explícito:
“Nada tiene de raro […] que el peronismo resulte hoy una revolución inconclusa y Eva Duarte su símbolo más visible. De ahí la faena propuesta por la historia: prolongar esa revolución, desbordando el momento de negatividad y profundizado el espontaneísmo. Pero no a través de la magia sino apelando a un empecinado, cotidiano trabajo.”4
Para que haya una polémica debe haber, entonces, dos o más sujetos dispuestos a participar de un diálogo. El autor se hace emisario de la historia y llama a trabajar para terminar aquello que el peronismo no ha realizado. No era difícil suponer que alguien iba a levantar ese guante.
Lo que preocupa en estos textos tiene que ver con un tópico internacional privilegiado (extranjero en la publicación, proscripto en suelo nacional): el peronismo. La cuestión peronista fue objeto de miradas intensas en Marcha proveyendo un espacio de contienda para quienes desde Argentina pretendían proponer sus versiones y no podían hacerlo5. Los hermanos Viñas cultivaron tempranamente esta pasión nacional por pensar y repensar el “hecho maldito del país burgués”. Lo hicieron desde Contorno y continuaron en la tarea probablemente durante todas sus vidas.
Desde la década del ‘40, en el centro de la escena nacional está el peronismo y los Viñas fueron demasiado inteligentes como para sustraerse a su atracción. Liquidar en un párrafo cómo zanjaron esta cuestión es inútil, tal vez parte de este número de El Interpretador aproxime o ensaye conjeturas sobre ese vínculo pero, aun así, es poco, sobre todo porque la(s) concepción(es) sobre el rol intelectual que fueron exponiendo a lo largo de su bio y bibliografía estuvo siempre pensada en tanto política. Qué significa ser intelectuales de izquierda en medio de la expansión y la fuerza del peronismo aun en la proscripción y la voluntad de construir una izquierda nacional –ese sintagma que algunos piensan contradictorio– son centro de muchos de los textos que escribieron y de los proyectos que ambos hermanos (muy explícitamente Ismael en sus análisis políticos y en las agrupaciones que formó y dirigió) se ocuparon de fomentar e integrar6.
Ambos entendieron a la literatura en su relación necesaria y compleja con la política, y desde ahí, leyeron lo demás. Como director de Contorno, Ismael propuso (o abrió el espacio a las propuestas de sus colaboradores) herramientas para entender ese vínculo y sus mediaciones. La relación entre el pueblo y los intelectuales, la función misma del intelectual, y del escritor en particular, se ponen en juego en las opciones críticas que los hermanos Viñas y el resto de los contornistas despliegan en sus lecturas de los años cincuenta.
El tan recordado número 7/8 dedicado al peronismo, publicado un año después del derrocamiento de Perón, colocó al grupo y la revista en oposición a los criterios de la revista Sur y al gorilismo que propugnaba la “solución” de la revolución libertadora,7 distanciándose simultáneamente del peronismo, al que lee como un movimiento político que no ha podido llevar adelante la revolución. Esta temprana necesidad de posicionarse, pensar y proponer interacciones con el movimiento nacional seguirá presente en la obra de ambos hermanos Viñas. 8
Es justamente en ese número doble donde David Viñas publica un primer texto sobre el peronismo en clave ficcional. Se trata del cuento ¡Paso a los héroes! en el que tanto la aventura narrada como el estilo elegido trabajan con la cuestión del vínculo entre líder y masa obrera, relación que el resto de los artículos de la revista intenta desentrañar como uno de los puntos críticos del peronismo. Los escritores de Contorno reconocen la aparición de la clase obrera como nuevo actor político pero acusan a Perón de ser un líder paternalista, un obstáculo para la consecución de la verdadera revolución.
Teniendo en cuenta esta perspectiva de análisis, la figura de Evita condensa una potencia estético política especialmente intrigante para David Viñas, se trata, ni más ni menos, de ingresar al peronismo sin necesidad de pactar con la figura del líder. Un peronismo sin Perón que tantos habrán de propugnar antes y después de sus intervenciones. Aunque bajo el reclamo de mayor intensidad revolucionaria, en sus “14 hipótesis…”, Viñas rescata la posibilidad de reconocer en Evita “una precursora de la revolución”, fuerza que no se profundiza por no haber roto con el líder pero que la distingue como emergente de una potencialidad inédita en la historia nacional.9
Hay una escena fundante en la vida de David que inaugura la fascinación por el enigma de Evita: un instante de encuentro entre un joven fiscal de 22 años y la esposa del presidente de la Nación. Era el 51, en las primeras elecciones en que votaban mujeres, David Viñas, por pedido de su padre que era candidato, accede a ser fiscal por el partido radical para ir a tomarle el voto a Eva Perón mientras yacía internada, meses antes de su muerte, en un hospital de Lanús. Viñas cuenta en una entrevista del año 2007 cómo recuerda la escena y refiere la salida con la urna en la que estaba depositado el voto de Eva como un momento sacro:
“el vigilante que llevaba la urna, era como si estuviese conduciendo al santísimo. Hicimos un gran travelling de retorno, y en los corredores, por todas las puertas, se asomaban médicos, enfermeras, pacientes, para ver pasar la urna. Pero lo más importante: cuando llegamos a la planta baja, continuaba la lluvia intensa, y allí, sin embargo, había una cantidad de viejas peronistas, con pañuelos blancos en la cabeza, que arrodilladas, estiraban el brazo para tocar la urna con la mano. Era impresionante. Lo que era y continúo siendo el peronismo: arriba, la gran cúpula burocrática; abajo, la gente, la pequeña gente.”10
De algún modo esta escena resume la impresión estética de la figura de Eva y la concepción de Viñas sobre el movimiento peronista en una imagen bien cara a su estilo de análisis: la observación de las posiciones espaciales, arriba y abajo, la sacralidad de los mitos, la gestualidad como cifra política, el vínculo jerárquico entre el líder y el pueblo… consideraciones que se repiten en su cuento del ‘56 (el de Contorno 7/8) y en los ensayos de Marcha del ‘65. Antes de sus hipótesis de análisis político Viñas ha inaugurado en el ‘63 su serie de textos sobre Evita. “La señora muerta” es parte del libro de cuentos Las malas costumbres.11 En la ficción literaria cuando Moure, el protagonista, participa del velorio de Eva Perón está allí para conseguir algo distinto a la conmoción popular frente al duelo. Busca otra cosa, es el espacio del “levante seguro”, un escenario que lo tiene como visitante. Es un ajeno al sentimiento de congoja de los que rezan a la señora muerta,12 como el joven David en el hospital, se mantiene distante de la escena ritualizada. Dos años después de la publicación de este cuento, Viñas vuelve a escribir sobre Eva, abandonando la ficción y postulando una propuesta política.
Retomemos nuestro eje: una polémica a partir de la figura de Eva Perón y el futuro posible (o no) del peronismo como movimiento revolucionario intersecta las escrituras de Osvaldo Lamborghini y David Viñas. En un diario uruguayo, David Viñas publicaba sus “Catorce hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón” el 23 de julio de 1965 y éstas son contestadas por Osvaldo Lamborghini y otros periodistas en carácter de militantes sindicales peronistas con una carta de lectores titulada “Ocho comprobaciones que no exigen mayor trabajo en torno a David Viñas” el 13 de agosto de 1965. Viñas replicaría, aunque sin mencionar directamente la carta con sus “14 nuevas hipótesis sobre Eva Perón” el 3 de septiembre de 1965.
Habilitar al otro como interlocutor puede ser instaurar la polémica pero callar frente a una intervención bien puede significar no reconocerlo como alguien con quien valga la pena enfrentarse. “Ciertas maneras de nombrar al otro implican un doble nacimiento: de la polémica y del otro como interlocutor polémico. La injuria actuaría como embrague”, dice Julio Schvartzman en su texto “Trece hipótesis sobre la polémica”. En el modo en que David Viñas contesta la carta de lectores de Lamborghini y compañía hay algo de injurioso. En términos estrictos no la contesta. Aunque el contenido de sus “14 nuevas hipótesis sobre Eva Perón” orienta la atención, sin duda, a la impugnación que ha recibido como autor (y autoridad) en la carta de lectores que lo nombra. Al hacer como si la carta no existiese, se dirige a sus autores despectivamente, defendiendo no solo su postura sino, antes que nada, su nombre propio. Es una cuestión de mantener el lugar y también una guerra de títulos. En esta contienda, el apellido Lamborghini queda al borde de una carta de lector, Viñas no les concede a sus contrincantes espacio en el cuerpo principal de la revista, mientras que sus lectores necesitan para cruzarse con él provocarlo nombrándolo en el título de la carta, ahí sí buscando la herida: “Ocho comprobaciones que no exigen mayor trabajo en torno a David Viñas”. Así se produce un traslado interesante, en la injuria lo elevan al mismo nivel del tema de la polémica. Ya no discutir a Eva Perón sino a David Viñas.
La carta dirigida al director de Marcha explicita este desplazamiento: “Cuatro periodistas argentinos no queremos pasar por alto las 14 gorilas hipótesis de David Viñas contra Eva Perón, que con él se convierten en 15”.
Las ocho comprobaciones apuntan a desenmascarar esa última hipótesis gorila que encarna el escritor. Pretenden aclarar lo que los autores de la carta presumen un trabajo falaz que “contrabandea ideología” y que pretende “engatusar a la clase media” ocultando el antiperonismo del “cotizado escritor izquierdista”. Argumentan que Viñas había comentado en la revista “Confirmado” y en “Marcha” que estaba preparando una biografía sobre Eva Perón que la CGT se había negado a financiar y plantean que la nota es un anticipo de ese trabajo en el que se disfraza su gorilismo para atacar a la figura de Eva. Consideran que lo publicado es una afrenta a la memoria de un “símbolo querido de la clase trabajadora” y que hace serie con una cantidad de artículos “evitistas” (en la línea de la propuesta de un peronismo sin Perón) que se han publicado en medios de derecha (“revistas de ejecutivos” dice la carta) en ocasión del aniversario de la muerte de Eva. Acusan al autor de acudir “en apoyo de la oligarquía”, reivindicando a Evita para “castrar al movimiento”.
La carta pretende descubrir las “ocho trampas del autor”, la “retórica a que acude Viñas para insistir en los manoseados chismes de barrio (norte) sobre Evita” y ataca con fuerza la personalidad, el origen y los posibles motivos de Viñas al escribir sobre el tema.
Mientras desglosa el método de análisis de las “14 hipótesis” en torno a las categorías de emergencia y sumersión, considerándolo “pedestre y simplón”, la carta se dirige a Viñas escritor y le cuestiona sus declaraciones en otra revista (la citada “Confirmado”) sobre el resentimiento como sentimiento compartido por él y Evita, “Viñas confunde su frustración personal con el resentimiento de Evita”. Pero también hace algo más: le achaca el éxito como una injuria, “por lo visto resultan todavía insuficientes los halagos que le prodiga la prensa del sistema y su publicitada incursión por el cine comercial surgido después de 1955”. Y sigue metiéndose con lo personal, aludiendo a posibles explicaciones freudianas, la “frustración personal de Viñas”. 13
Utiliza la ironía despectivamente y se burla de su figura. En términos simples, lo acusa de publicitar su futuro libro y buscar éxito de ventas a costa de la figura de Eva.
Se refiere a Viñas como “un escritor que alguien denominó alguna vez como ‘rebelde sin causa’”, que “prefiere sumarse al coro de las señoras de tapado de piel contra Eva” y explica en qué consiste el engaño en que incurre para explicar a Evita: en la repetición del insulto gorila clásico a partir del pasado de actriz de Evita, en su propia frustración, sus prejuicios de clase, cierta ignorancia respecto a datos históricos, ingenuidad y “mala leche”.
Con sus “14 nuevas hipótesis…” Viñas devuelve la cortesía insistiendo en los puntos que la carta de Lamborghini cuestiona, repite con nuevas argumentaciones el rol maternal de Evita y su vínculo con el pueblo en esos términos, su sacralización a partir de la muerte, la cuestión de los mass media y la industrialización como clave de su éxito pero también se defiende de las acusaciones llevando su tarea al plano de la “necesariedad” política. Bajo el subtítulo “Eva Perón y el compromiso: burocracia y maniqueísmo”, Viñas asume la primera persona. En reacción a la injuria engrandece su proyecto y, más aun, lo justifica. Parece responder a la palabra ausente en lo explícito, presente en la demanda, que articula la carta de Lamborghini: “compromiso”. Responde así al séptimo punto en el que, apelando al debate en segunda persona, se le pregunta: “¿Por qué David engaña a los hermanos cubanos? ¿Por qué escribe este libro extraño? ¿Por qué en cuanto escritor no actúa como Rodolfo Walsh?”
Cómo ser un intelectual comprometido, más allá de Eva, más acá de Marcha, eso es lo que podrían estar discutiendo la carta y las hipótesis. Modos de una pregunta que recorre el sistema literario del momento y la vida de los escritores que leemos.
“Muchas veces he hablado del compromiso. Era un aprendizaje libresco que intentaba realizar, pero que en la mayoría de los casos lo sentía abstracto o puramente declarativo. En alguna oportunidad discutí sobre la necesidad de radicalizar la literatura argentina para que realmente esa apelación al compromiso se materializara: era necesario llevar la búsqueda de los problemas a sus límites. Eva Perón es uno de ellos: otro, sin duda alguna, los militares. […]
…se escribe comprometidamente en la Argentina cuando empiezan a insultarnos por el solo anuncio de un libro” (Viñas, 14 nuevas hipótesis…)
Viñas dice haber recibido anónimos y amenazas, además de la carta publicada, más allá de si fue cierto o no, la reacción le permite confirmar la importancia del objeto a estudiar y de su propia necesidad de hacerlo. La carta parece haber colaborado en lo que pretendía evitar: generar expectativa ante el libro por venir14 y en facilitarle al autor la defensa de su posición. Nuevamente, como en la propuesta de Contorno, Viñas se desmarca de la acusación de “gorila” y pretende distanciarse de las posiciones tradicionales de la izquierda argentina: “entiendo que una fecunda dimensión del compromiso intelectual en la Argentina se identifica con el rol de mala conciencia del peronismo. Y a eso apuesto, para contribuir a que ese proceso se arranque del mito y fluya a la historia […] para que de una vez se ponga en marcha una revolución que ha permanecido inconclusa”.
Hay en este intercambio un marcado desajuste en los tonos. Cuando señalábamos las ubicaciones en el espacio editorial de cada una de las intervenciones nos referíamos también a esta variación de intensidad que es, además, una lucha por la legitimidad de la palabra. Para el colaborador consagrado el marco de la sección “Los 4 puntos cardinales” otorga un halo de objetividad, en el carácter de información extranjera provista por un corresponsal, aun cuando se trate de una nota de opinión. La argumentación pretende revelar, entonces, realidades históricas y alejarse de la subjetividad, mucho más de la pasión militante o de la propaganda política. Con un tono moderado y apelando a la utilización de categorías sociológicas, Viñas expone sus hipótesis con especial cuidado para distanciarse lo suficiente del agónico par peronismo-antiperonismo, tanto en su sintaxis como en la adjetivación. Las críticas a Perón se filtran en una escritura de descripción objetiva. Por algo, el final del primer artículo cierra con “la faena propuesta por la historia” y el epígrafe elegido para comenzar oculta el título del libro del que ha sido tomado, un texto italiano sobre el fascismo nazi.15
Osvaldo Lamborghini no ha publicado, al momento de enviar esta carta, ningún libro, no intervenía habitualmente en revistas ni sabemos de otras polémicas sostenidas públicamente en ese entonces por él. Tiene consigo la carga afectiva y política de su apellido, la marca biográfica obligada que lo indica como “hermano de”, pero la legitimidad para pelearle a Viñas el derecho a hablar sobre Evita la encuentra en otra procedencia. La declaración de identidad se pone bien al frente de la carta, escribe como peronista y en representación de los trabajadores periodistas peronistas. Frente a la distancia analítica del discurso de Viñas, la declaración de cercanía y familiaridad. Y frente a la posibilidad de tomar a Eva Perón como objeto de estudio, la defensa del proyecto peronista y de la relación pueblo-líder en términos de orgullo, poder e identificación. Citando a Sartre con ironía o contrargumentando con datos o interpretaciones de esos datos, la carta de lectores le apunta al autor sin tapujos, con violencia y desparpajo. Le explica a los lectores cómo se equivoca y por qué no tiene autoridad para intentar explicar a Evita. Y utiliza para todo eso un tono ácido y categórico, sin privarse de la chicana directa: “Para ubicarlo en lo que es la realidad de un proceso revolucionario, que Viñas ignora porque los viajes no sustituyen la práctica política…”.
Entonces, aunque la carta de lectores le permita a Viñas adjudicarse la importancia del compromiso intelectual en su segunda publicación, hay un efecto disruptivo en la lectura que deja a sus textos en un lugar desplazado. Algo de la fuerza de la carta opaca la pretendida claridad expositiva de las hipótesis de trabajo.
“¡Cálmese, Viñas, cálmese!”
Frente a las acusaciones ad hominen y a las denuncias por intereses comerciales y políticos que leen Lamborghini y sus compañeros (“Con lo que Viñas adelanta que será su libro está en condiciones de producir un ‘best-seller’ para el consumo de tilingos”, “ignora deliberadamente la consecuente política de la cancillería argentina durante el peronismo”, etc.) y al estilo directo para exponer sus oposiciones a las hipótesis propuestas sobre Eva, el llamado a la continuación de la revolución, a la necesariedad del análisis de esta figura y la modulación hasta heroica que asoma en los cierres de los textos de David Viñas resultan asordinados. Desde el margen, al borde de la publicación, casi como en nota al pie, la carta de Lamborghini se le planta a Viñas de frente y fuerte, a los gritos, y logra hacerse escuchar.
_____________________________________________
1 Un texto a partir de la figura de Eva Perón y el futuro posible (o no) del peronismo como movimiento revolucionario intersecta las escrituras de David Viñas y Osvaldo Lamborghini. En el semanario uruguayo Marcha, David Viñas publicaba sus “Catorce hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón” el 23 de julio de 1965 que fueron contestadas por Osvaldo Lamborghini y otros escritores en carácter de militantes sindicales peronistas con una carta de lectores titulada “Ocho comprobaciones que no exigen mayor trabajo en torno a David Viñas” el 13 de agosto de 1965. Viñas volvería a replicar, aunque sin mencionar directamente la carta de Osvaldo y compañía con sus “Catorce nuevas hipótesis sobre Eva Perón” el 3 de septiembre de 1965.
2 “Los compañeros Pedro Barraza y Osvaldo Lamborghini son dirigentes nacionales de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, la entidad gremial que agrupa a todos los periodistas de la República Argentina, con personería gremial ÚNICA para representar a los trabajadores ante las autoridades nacionales”. Rubén Arbo y Blanco, Pedro Barraza, Daniel Eijel y Osvaldo Lamborghini, “Ocho comprobaciones que no exigen mayor trabajo en torno a David Viñas”, Semanario Marcha, Carta de Lectores, Montevideo, 13 de agosto de 1965.
3 Ricardo Strafacce publica fragmentos de esta polémica en su biografía sobre Osvaldo Lamborghini aunque consignando con error las fechas de aparición. Desde El Interpretador decidimos rescatar los textos completos que Strafacce cita y analiza y facilitar copias electrónicas de las notas, de modo que este intercambio estuviera nuevamente al alcance de los lectores.
4 Viñas, David, “14 hipótesis de trabajo en torno a Eva Perón”, Semanario Marcha, Sección Los 4 Puntos Cardinales, Montevideo, 13 de agosto de 1965, pág. 23 y 24.
5 Sobre la cuestión del peronismo en la revista Marcha y las colaboraciones de los hermanos Viñas y otros intelectuales argentinos en el semanario ver: Pablo Rocca (ed.), Revistas culturales del Río de la Plata. Campo literario: debates, documentos, índices (1942-1964), Montevideo, CSIC, Universidad de la República, 2009, en especial el ensayo del editor, “Las revistas rioplatenses: Encruciadas (1942-1959)”
6 Sobre este tema, recomendamos leer la entrevista a Américo Cristófalo en este número de El Interpretador, especialmente las secciones en que se refiere a Ismael Viñas y su militancia.
7 Deberíamos hacer un largo aparte sobre la nota de Jorge Luis Borges en aquel número de Sur pero dejamos la inquietud para nuestros lectores.
8 Solo para ejemplificar lo perdurable de la preocupación sobre el peronismo pueden observarse la nota del 2009 publicada en el diario Perfil de Buenos Aires en la que Ismael se refiere al kirchnerismo o el tomo sobre peronismo que David dirigió en 2008 para su “Historia social de la literatura argentina”.
9 “Su permanente querer ser emergente la desvincula de cualquier modelo en que pueda instalarse y sobrevivir. De ahí su potencialidad revolucionaria. Que no profundiza porque, pese a todo, se queda en líder-esposa. […] Su superación hubiera querido por lo menos tres cosas: el enfrentamiento con Perón, la ruptura de su matrimonio y el ajuste político de una estructura burocrática como el peronismo femenino. Para profundizar hubiera tenido que pegar un salto cualitativo decisivo: dejar de ser burguesa, emerger de la burguesía.” David Viñas, Hipótesis n°13, “14 hipótesis...”
10 Rocca, Pablo, “Entrevista a David Viñas (18-10-2007)” en obra citada.
11 Es sugerente observar la contratapa del libro en la que el autor aparece fotografiado delante de una manifestación multitudinaria en la que puede adivinarse la palabra “Perón” tapada parcialmente por el cuerpo del retratado. Sobre esta y otras imágenes de David Viñas trabajamos con Sebastián Hernaiz en el artículo “David Viñas: un yo que mira a cámara” publicado en este número.
12 Respecto de las representaciones de Eva Perón en la literatura argentina y de este cuento de Viñas en particular puede leerse el artículo que escribimos para esta revista junto con Juan Pablo Lafosse en http://www.elinterpretador.net/28InesDeMendonca-JuanPabloLafosse-EvitaSobrevive.html
13 ¿Podríamos pensar, a partir de la biografía de Strafacce sobre Osvaldo que el resentimiento hacia el “éxito” escriturario ajeno, más allá de los motivos políticos reales que se involucran en esta polémica, es un tópico en las reacciones de Lamborghini para con el sistema literario argentino?
14 Es interesante señalar que la autobiografía de Viñas sobre Evita nunca es publicada. Hay un rumor, sin embargo, que indica que el motivo de esta ausencia no tuvo que ver con las críticas ni con ninguna amenaza. Sebrelli publica en 1966 su libro “Eva Perón, aventurera o militante” anticipándose al proyecto de Viñas. Competencia de mercado mediante, las veintiocho hipótesis publicadas en Marcha terminan siendo la versión comprimida de esa biografía inexistente.
15 “El caso Evita es sin duda alguna uno de los más extraordinarios de la historia contemporánea” Ángelo del Boca y Mario Giovana, Los hijos del sol, Feltrinelli, 1965.
Así se consigna el epígrafe elegido por Viñas para comenzar las “14 hipótesis…” evitando aclarar de dónde proviene con exactitud. Se trata de un volumen no traducido al español en el que los autores analizan las vertientes del fascismo nazi en el mundo, propuesta explícita en el título “Mezzo secolo de nazifascismo nel mondo”. Digamos que, subrepticiamente, en esas dos pequeñas líneas y aprovechando lo actualizado de sus lecturas, Viñas sugiere sin evidenciarla una postura muy evidente con relación al peronismo. No sabemos si Lamborghini y compañía lo habían descubierto pero podríamos suponer que hubiera sido otro punto de confrontación en esta breve e intensa polémica.
Rescate de imágenes del semanario Marcha
Por Inés de Mendonca